El protagonista de Aladdin vivía en un "armario" hace tan solo dos años

Aunque el actor Mena Massoud ya había contado con pequeños papeles en distintas series de televisión en el último par de años, su gran oportunidad ha llegado sin duda de la mano del personaje de Aladdin en el remake de animación y acción real que acaba de estrenarse.

La nueva apuesta de la factoría Disney no solo le ha abierto las puertas de Hollywood de par en par en una superproducción que sin duda le convertirá en un rostro reconocible para el gran público, también le ha permitido ponerse a las órdenes de Guy Ritchie, uno de los directores que creció admirando, y compartir reparto con el mismísimo Will Smith.

Su buena suerte a la hora de hacerse con uno de esos papeles que cambian para siempre la carrera de un intérprete le resulta aún más difícil de asimilar en vista de que hace relativamente muy poco tiempo todavía era un recién llegado a la meca del cine que trataba de buscarse la vida como podía.

"Hace dos años me acababa de mudar a Los Ángeles y vivía en un armario con mi amigo. Jamás pensé que podría acabar dedicándome a esto tan rápido después de trasladarme aquí, así que ha sido una bendición. Soy un afortunado", ha recordado en declaraciones al portal ET Online durante la premiere de la cinta que protagoniza este martes.

A la hora de compartir su historia, Massoud no utiliza un tono trágico porque, como él mismo explica, su situación algo precaria también tenía sus ventajas y no dejaba de ser algo natural en un aspirante a actor de veintipocos: "Básicamente te obliga a salir mucho más a menudo de tu habitación, y en mi caso eso significaba dedicarme mucho más tiempo cocinando".

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