La vida como terapia en la última película de François Dupeyron

SAN SEBASTIÁN ( AFP) El director francés François Dupeyron vuelve a optar por la Concha de Oro con su última película, "Mon âme par toi guérie", una difícil historia íntima de búsqueda personal presentada este domingo en el festival de cine de San Sebastián.

Protagonizado por Grégory Gadebois, actor conocido en Francia por su trabajo en teatro y televisión, el filme cuenta la historia de Frédi, un hombre en la cuarentena, que vive solo en una caravana y siente su vida como "un gran agujero negro".

Frédi tiene un don, heredado de su madre pero que se niega a utilizar: la capacidad de curar las enfermedades con sólo posar sus manos.

Un accidente de tráfico, que deja a un niño en coma, le hace cambiar de parecer y, aceptando sanar a los demás, emprende sin darse cuenta la curación de su propia vida.

Todo partió de una única idea, el don, explicó Dupeyron. Y a partir de ahí se construyó la historia "como una semilla que se deja crecer".

"Heredar un don es desestabilizador, es un momento de la vida en el que se cuestionan muchas cosas", afirmó el cineasta en San Sebastián, donde ya en 1999 se alzó con el máximo galardón gracias a "¿Qué es la vida?".

La historia era difícil de llevar a la gran pantalla y para lograrlo Dupeyron buscó esta vez un lenguaje cinematográfico diferente que juega con la luz y con la música.

Así, el punk histriónico de la alemana Nina Hagen funciona como prolongación de la emoción o como ruptura.

"La música de Nina Hagen es antes que nada inesperada y cuando se pone a gritar, además en alemán, crea una sensación de extrañeza. Hay una gran poesía y una gran libertad en ello", afirma el cineasta.

"Después de repente se crea el silencio, preparándose así para escuchar el diálogo que va a seguir, que no es un diálogo fácil", agrega.

Algo similar ocurre con la utilización de la luz, especialmente la del sol que Dupeyron deja entrar libremente por el objetivo. "Esta iluminación hace que se mire lo que precede y lo que sigue de una forma diferente", asegura.

"Cuando se hace cine desde hace tiempo como lo hace François se tiene derecho a desconfiar de la forma en que se hace el cine tradicional y a buscar algo nuevo", opinó Jean Pierre Darroussin, uno sus actores.

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