"La mosca" se transforma en ópera, dirige Plácido Domingo

PARIS (AP). Tenga miedo. Tenga mucho miedo: "La mosca", la cinta de terror de David Cronenberg de 1986, ha atravesado una extraña metamorfosis y se ha convertido en una ópera.

La nueva encarnación, bajo la dirección del tenor español Plácido Domingo con partitura del compositor ganador del Oscar Howard Shore ("El Señor de los Anillos"), no es tan sangrienta como la original. Un público intelectual podrá ver en primer plano cómo se le caen las uñas al personaje principal durante su transición de científico de buenos modales a insecto gigante.

Aun así, esto para una ópera es bastante terrorífico, incluso pese a sus toques de humor negro. El lunes por la noche, algunas risas se escucharon entre los invitados al ensayo general cuando una mezzosoprano cantó a viva voz la frase del filme: "Tenga miedo. Tenga mucho miedo".

Cronenberg, a cargo de la dirección escénica de la ópera, dijo no estar seguro del efecto que ésta tendrá sobre el público.

"Una niña de 6 años dijo, después de ver uno de nuestros ensayos, que tendría que dormir con sus padres por un tiempo", declaró el cineasta a los reporteros. "Así que supongo que está funcionando".

La ópera tendrá su estreno mundial el miércoles en el Theatre du Chatelet de París y llegará a la Opera de Los Angeles en septiembre. Shore, un amigo de infancia de Cronenberg que también creó la música original de la cinta, dijo que su partitura es nueva; sólo incluyó dos temas de su trabajo de 1986. Señaló que comenzó a imaginar "La mosca" como una ópera tan pronto como se estrenó el filme.

"Me encantan los personajes", dijo Shore. "Quise escribir para un drama que conocía".

La prensa en París le preguntó a Domingo qué lo atrajo a la historia de un par de amantes con mala suerte, uno de los cuales aprende a regurgitar fluidos digestivos para comer, al estilo de las moscas.

"¿Por qué no?", respondió. "No me pude resistir".

La trama, con libreto de David Henry Hwang ("M. Butterfly"), tiene todos los elementos necesarios para una buena ópera: una historia de amor, una transformación, tragedia y muerte, y ni hablar de una gran dosis de melodrama.

Conserva la línea narrativa de la película: la reportera Verónica Quaife se enamora del excéntrico científico Seth Brundle en un evento y él la lleva a su casa para mostrarle su creación: una máquina que puede teletransportar objetos de un lugar a otro.

Una noche, borracho, Brundle se mete en la máquina. Esta funciona perfectamente, pero tiene un inconveniente: una mosca se metió con él.

En general la ópera ofrece una experiencia muy distinta a la película. La historia transcurre en la Estados Unidos de la década de 1950, que de algún modo parece más operística que los años 80.

Como Brundle y Quaife, el barítono bajo Daniel Okulitch y la mezzosoprano Ruxandra Donose son un par de rubios clásicamente atractivos con poderosas voces, pero su encanto es menos excéntrico que el de los astros de la cinta, Jeff Goldblum y Geena Davis.

Okulitch tiene la tarea nada envidiable de interpretar arias en traje de Adán mientras entra y sale trepando de las máquinas teletransportadoras.

El diseño retro de la escenografía evoca las cintas de terror de los años 50. Y hay algo escalofriante en los efectos especiales de la vieja escuela, que incluyen trajes terroríficamente truculentos, una máquina teletransportadora que canta y una mosca gigante escalando por el escenario.

"De algún modo es la traducción del cine a las tablas", dijo Cronenberg. "Pero es una obra original".

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