Cantar con Molotov, pecado musical del cantautor Manolo García

México (EFE). Aunque a priori son artistas de géneros distintos, el "turbio pasado en el punk" del cantautor español Manolo García le lleva a desear una colaboración con el grupo Molotov, uno de los adalides del rock mexicano más gamberro.

"Tienen un punto de dar coces que a veces es muy necesario", refirió en una charla con medios el artista, que retoma estos días su relación con México con la promoción de un recopilatorio -exclusivo para Latinoamérica- y un concierto en la capital.

"Que no te haga bobo Jacobo", "Frijolero" y "Gimme the power" son algunos de los temas que el cuarteto Molotov ha popularizado en su carrera, tirando contra la discriminación de los inmigrantes en EE.UU, el periodismo vendido al poder y la corrupción.

La carrera de García -con "El último de la fila" y en solitario, principalmente- ha discurrido por terrenos más cercanos a la poesía y la melancolía, con el rock y los sonidos étnicos como camino.

Para García, el rock es "la cremallera entre músicas" con la que creció y que le permite hacer música. "Me gusta el guitarreo duro, como Nirvana", indicó para sorpresa de quienes le consideraban de gustos más calmados.

Como reconociendo un pecado, García se reía y confesaba: "Hoy me he levantado con onda Molotov". Su principal amor en la música mexicana no obstante, con el que siempre acaba sus conciertos, son las rancheras.

El cantante compartió escenario el miércoles con otra artista mexicana, Natalia Lafourcade; ambos cantaron "Pájaros de barro" -del español- y "Cursis melodías" -de la mexicana- ante 10.000 personas en el Auditorio Nacional, durante una entrega de premios.

Lafourcade es una de las voces jóvenes más destacadas e inclasificables del país, con una mezcla de pop, rock y surrealismo a lo Bjork pero cálido y feliz, y autora de sus propios temas.

"Natalia y yo somos parecidos a la hora de trabajar, alegres y disciplinados", expresó García. Sus tonos de voz, añadió, se complementan: grave el de él, agudo el de ella.

Ambos se conocieron sólo unos días antes de la actuación -comparten discográfica-, pero fueron a cenar juntos y conectaron musicalmente.

El cantautor español abrió la puerta a futuras colaboraciones discográficas e invitó a Lafourcade a que cante en algunos de sus conciertos por España, si coincide que está allí.

García reveló también que el título de su recopilatorio, "De mares y visiones", proviene de un dibujo que hizo la primera vez que vino a México a cantar, en los años noventa. La impresión de una ciudad de casi 20 millones de personas se la quitó dibujando desde el piso 27 de su hotel, apuntó.

Tras la disolución de El último de la fila -que llegó a actuar en el Auditorio Nacional- García se concentró en consolidar su carrera en España y no regresó a México hasta 2007. Entonces, ofreció un concierto en el Lunario, una prestigiosa sala adjunta al Auditorio con capacidad para unas 800 personas.

En esta ocasión, actuará el 7 de noviembre en el capitalino Teatro Metropolitan, con capacidad para unas 3.000 personas. El cantautor no descarta, si el público mexicano así lo pide, ampliar su presencia a otras ciudades en futuras visitas.

García -que también es pintor- declaró su admiración por artistas mexicanos como Frida Kahlo, Diego Rivera y José Clemente Orozco y dijo que parte de su estilo "guerrero" y colorista está presente en su propia obra.

Finalmente, apuntó que le gustaría venir a México más a menudo y como viajero, para poder empaparse de los olores, sabores e impresiones con los que compone sus canciones, ya que siempre viaja con agenda musical.

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