Emily Estefan descubrió su vocación musical gracias a un concierto de Prince

La joven Emily Estefan (22) lleva escasos años forjando su propia trayectoria artística al margen de la alargada sombra de sus padres, los célebres Emilio y Gloria Estefan, recurriendo a un estilo muy personal que nada tiene que ver con los ritmos latinos que ha venido cultivando su progenitora a lo largo de los últimos cuarenta años. Sin embargo, eso no significa ni mucho menos que la intérprete reniegue del legado artístico de su familia y, sobre todo, que se olvide de atribuirle a ellos el amplio bagaje musical del que hace gala a día de hoy y que ha jugado un papel fundamental a la hora de definir su estilo sonoro.

"Bueno, he tenido la suerte y el gran honor de haber escuchado música excelente desde mi infancia, teniendo en cuenta que provengo de una familia de músicos. No recuerdo exactamente cuál fue el primer disco que escuché, pero sí que me acuerdo, siendo extremadamente joven, de estar en un concierto de Prince y pensar: 'Esto es música, esto es libertad'", reveló la artista sobre sus grandes influencias artísticas en conversación con la revista Impose.

Por si no hubiera quedado suficientemente claro lo afortunada que se siente Emily de proceder de un entorno familiar tan estimulante en lo relativo a los ámbitos artístico y cultural, la propia cantautora insiste en que, sin el tipo de educación proporcionada por sus padres y sin el respaldo que siempre le han brindado ante sus aspiraciones profesionales, jamás habría podido grabar el que será su disco debut, que saldrá a la venta le próximo mes de febrero.

"Claro que sí, son esenciales en todos los aspectos de mi vida. La familia y mis amigos lo son todo para mí y son los que mantienen con vida mi hambre artística. Siempre he sido una persona muy insegura, con dudas sobre todo lo que hago, pero tengo la suerte de contar con todo un 'sistema' de apoyos que siempre me hablan con total sinceridad, con amor y sin un ápice de envidia o malicia. No sería nadie hoy en día sin mis padres, y no solo porque sean ellos quienes me han dado la vida", explicó en la misma conversación, justo antes de reconocer que cantar por primera vez junto a Gloria supuso un punto de inflexión que terminó de animarla a dar este gran paso profesional.

"La primera vez que canté con mi madre y superé esa cobardía que me invadía, ese es el momento que jamás olvidaré y con el que de verdad arrancó mi carrera. Mis pies temblaban como pequeños terremotos", confesó.

El hecho de haber crecido en un ambiente presidido por uno de los matrimonios más estables y prolíficos de la industria de la música -responsable de que Emily estudiara en el prestigioso Berklee College- también explica la facilidad innata con la que la artista es capaz de extraer inspiración y un enfoque creativo de todo lo que le rodea.

"La inspiración es algo que, en mi caso, me viene de forma natural cuando estoy centrada en ello, pero es verdad que a veces, entre la falta de sueño y la necesidad de gestionar cada minuto de mi tiempo, se hace complicado. Muchas veces, lo que hago para volver a esa dinámica creativa es forzarme a empezar a trabajar, ya sea durante cinco minutos o a lo largo de varias horas. Lo importante es comenzar el proceso", apuntó.

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