Faltó vigor a Black Eyed Peas en el Super Bowl

EU ( AP). Si lo pensamos mejor, tal vez Usher debería haber sido el cantante principal en el medio tiempo del Super Bowl.

El astro musical sólo tuvo una breve participación en todo el programa, pero su bien coordinada coreografía y acrobacias se convirtieron en el momento más exhilarante de una presentación sorprendentemente plana de los Black Eyed Peas, que por lo general suelen mostrarse mucho más animados.

Podría decirse que el clásico partido ha sido el foro de mayor relevancia para el peculiar conjunto, cuya fusión de pop, dance y hip-hop los llevó a convertirse en ídolos a nivel mundial. Pero en el gigantesco estadio de los Cowboys, el grupo parecía tan tieso como el gorro de plástico que traía su líder will.i.am.

Todo empezó con un detalle espectacular: will.i.am, Taboo, Fergie y apl.de.ap descendieron desde el techo del estadio, vestidos con atuendos negros con toques brillantes, cantando el himno fiestero "I Gotta Feeling" mientras en la cancha cientos de bailarines se movían como filas de bombillos brillantes.

Pero los Peas no estuvieron a la altura de la energía de la canción: se les veía vacilantes y tensos. Tampoco ayudó que el micrófono de Fergie no funcionara hasta la mitad del primer verso.

Si la explicación para la falta de brillo de los Peas fue que estaban nerviosos, este supuesto nerviosismo nunca llegó a aplacarse a medida que seguían interpretando canciones como "Pump It" y "Boom Boom Pow". Técnicamente estuvieron bien: la voz de Fergie destacó, el ritmo fue bueno. Pero no generaron emoción.

Incluso Slash, ex guitarrista del conjunto de rock Guns 'N Roses, parecía aburrido cuando acompañó a Fergie por un breve momento al cantar "Sweet Child O' Mine", una presentación que no logró agregar sabor alguno al conjunto.

La elección de los Black Eyed Peas tenía la intención de darle vigor juvenil al medio tiempo de la NFL, algo desacreditado después de la experiencia con la "falla del guardarropa" de Janet Jackson, que dejó un seno al descubierto mientras cantaba con Justin Timberlake en el 2004.

Es cierto, los Black Eyed Peas trajeron consigo el brillo de la juventud, pero casi nada más. Da la impresión de que la NFL deberá tratar de hallar un mejor equilibrio cuando se juegue el próximo clásico en Indianápolis en el 2012.

Antes del partido, Keith Urban participó en un concierto para iniciar la gran celebración en una carpa frente al estadio, y también se presentó Maroon 5.

El líder del grupo, Adam Levine, celebró poder estar presente en un evento de esta importancia.

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