Rock in Rio quiere exportar un "concepto" familiar

ARGANDA DEL REY, España (AFP) - El objetivo del fundador de Rock in Rio de hacer de este festival un lugar amplio y seguro, apto para las familias, es fácil si se regalan invitaciones, como ocurrió en Madrid, pero algo menos si hay que desembolsar los casi 70 euros de la entrada, sobre todo en plena crisis.

"Nosotros estamos aquí porque el alcalde nos ha regalado las entradas. Si tengo que pagar, no vengo".

Como María, de 38 años, ama de casa con dos hijos, prácticamente la docena de padres de familia consultados por la AFP fueron el viernes al primer día del Rock in Rio de Madrid con entradas regaladas, muchos porque participaron en eventos relacionados con el festival en la localidad de Arganda del Rey, cerca de la capital, donde se ha construido la Ciudad del Rock.

Y aunque los menores de 6 años no pagan, se lo pensarían mucho para venir en familia y pagar precios entre 49 y 69 euros (entre 75 y 104 dólares) por persona y día, sobre todo en un momento de crisis económica con subida de la inflación, del desempleo y de los intereses de las hipotecas.

A Marisol, argandeña y madre de un niño, también le regalaron las entradas por plantar un árbol en el "bosque de la música", iniciativa promovida por Roberto Medina, presidente de Rock in Rio, quien destina parte de los beneficios del festival a proyectos sociales y de medio ambiente.

"Para nosotros sería imposible pagar 65 euros. Me parece mucho dinero, al margen de que estemos en crisis", reconoce Deborah, de 37 años y empleada en una aerolínea que ha venido con invitaciones.

Sin embargo, la esposa de Roberto Medina, Mariana, se pasea satisfecha con su hija de 2 años por la Ciudad del Rock. "Me ha sorprendido que España ha aprendido el concepto de Rock in Rio en sólo un día", comenta, señalando a familias y a adolescentes que se desplazan despreocupados por este campus de hierba artificial "con toda seguridad".

Aquí, más de 300 agentes se encargan de la seguridad en este recinto de unos 200.000 m2 a las afueras de Madrid con capacidad para 100.000 personas diarias, donde la única bebida alcohólica en venta es la cerveza para evitar excesos, según Medina, que ha invertido 30 millones de euros en la Ciudad del Rock (45 millones de dólares).

Tras la primera edición del festival, en 1985 en Rio, "vimos cómo la gente volvía ya con sus hijos pequeños", relataba esta semana el propio Medina, que empezó a añadir al evento otras atracciones para todas las edades que en Madrid van desde una noria a dos pistas de 'skate' y snowboard, fuentes para poder refrescarse, entre otras.

"Es un espacio amplio, seguro. A pesar de que hay mucha gente, se está muy bien y no te agobias", corrobora Begoña, empleada del ayuntamiento de Arganda, que ha venido con su marido y su hijo de 15 años... y también con invitaciones.

"El ambiente es bueno", "esperaba un ambiente más de alcohol y drogas", dice Katrina, de 29 años y profesora de inglés, que apunta que sus colegas van a traer a sus hijos.

Los padres disponen incluso de una guardería en la que un máximo de 40 niños pueden quedarse jugando con 24 monitores hasta dos horas rodeados de música y juegos.

Juan Escudero, padre de dos hijos, aplaude la idea de la guardería: la Ciudad del Rock no le parece "demasiado adecuada" para ellos porque "hay mucho ruido".

"No es necesariamente un concepto para la familia, sino más para gente joven", dice Amalia, empleada en Televisión Española, quien a pesar de todo ha venido con su hija y sin pagar.

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