Ucrania celebra su Eurovisión sin la participación de Rusia

La edición 2017 de Eurovisión de este sábado en Kiev tendrá sus dosis habitual de canciones melodiosas y vestidos cursis, pero estará sobre todo marcada por la ausencia de Rusia, que decidió boicoteras el concurso debido a la exclusión de su candidata.

Entre los favoritos figura el italiano Francesco Gabbani, que aparece en escena junto a un acrobático y desconcertante personaje vestido de gorila.

La representante de Azerbaiyán, Dihaj, que canta al lado de un hombre con una máscara de caballo subido a una escalera, también encabeza las quinielas para ganar el certamen.

En cuanto al dúo rumano Ilinca y Alex Florea podrían convertirse en los primeros en haber combinado rap y cantos tiroleses en un escenario.

El concurso europeo, que lanzó al estrellato a grupos como a los suecos ABBA, se ha hecho famoso por sus puestas en escena sorprendentes -- algunos dirán de mal gusto -- que los espectadores y jurados votan desde toda Europa.

Este año, es la capital ucraniana la que organiza el espectáculo, lo que supone para este país en guerra desde hace más de tres años una oportunidad única para mostrar otra faceta.

El presidente Petro Poroshenko aseguró que el público se daría cuenta de "nuestras aspiraciones europeas, nuestro combate por la libertad y la independencia", justo cuando las fuerzas de Kiev combaten a los separatistas prorrusos en el este del país en un conflicto que ha causado más de 10.000 muertos.

Ucrania se alzó con el derecho a organizar este espectáculo después de la victoria de su representante, Jamala, el año pasado en Suecia, con una balada que hablaba de las persecuciones que sufrieron los tártaros de Crimea en la época soviética.

Esta victoria causó indignación en Rusia, que anexó en marzo de 2014 la península ucraniana de Crimea después de un polémico referéndum. El Kremlin denunció entonces un triunfo "político" en Eurovisión.



El escándalo empeoró este año cuando las autoridades ucranianas prohibieron la entrada al país durante tres años a la representante rusa, Yulia Samoilova, una carismática cantante de 27 años en silla de ruedas.

Kiev quería castigar a la cantante por haber dado un concierto en junio de 2015 en la Crimea anexionada. Hace unos días, aplicó la misma medida para varios periodistas rusos que querían cubrir el concurso en la capital ucraniana.

Eurovisión intentó solucionar el problema proponiendo a la cadena de televisión rusa Pervyi Kanal que Samoilova participara vía satélite. Pero la cadena rechazó esta propuesta y también se negó a cambiar de candidato.

Los organizadores amenazaron entonces con excluir a Ucrania de las próximas competiciones si el país continuaba empeñado en rechazar la participación de la candidata rusa. Pero Kiev no cambió de opinión.

Pervyi Kanal acabó anunciando que no difundiría Eurovisión. Pero la difusión del concurso en una cadena nacional es un requisito previo para la participación de cualquier país.



Además de esta disputa con Rusia, la edición 2017 de Eurovisión pone en relieve la difícil situación de los homosexuales en Ucrania, un país ortodoxo donde a menudo son víctimas de agresiones.

Las autoridades querían presentar el concurso con una "celebración de la diversidad", una idea que al parecer no gustó a los nacionalistas del país.

Militantes del grupo paramilitar Pravyi Sektor forzaron a las autoridades de Kiev a abandonar su proyecto de pintar con los colores del arco iris -- símbolo del movimiento LGBT -- un gran arco en titanio que otrora representaba la amistad entre Rusia y Ucrania.

El concurso en sí mismo sin embargo no dará probablemente muchas sorpresas.

El participante italiano, Francesco Gabbani, parte como favorito. Interpretará su éxito "Occidentali's Karma", vestido con traje oscuro y zapatos impecables, bailando junto a su acompañante, el gorila.

Con este tema, el cantante, de 34 años, quiere mostrar que "detrás de nuestra manera de ser de seres intelectuales, somos en realidad monos con vestidos".

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