La música andalusí, prisionera de su propia esencia

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La música andalusí, que se remonta a la época arabe-islámica de Al Ándalus, ha sobrevivido en el norte de África hasta el siglo XXI con sus estructuras casi intactas, pero se encuentra de algún modo prisionera de su propia esencia.

Esta semana la música andalusí celebra un reencuentro con diferentes estilos del mundo a través del festival "Andalusiyat" organizado entre las ciudades marroquíes de Rabat, Casablanca y Al Yadida por la Asociación de los Aficionados de la Música Andalusí, considerada la más antigua y activa de Marruecos.

La música andalusí, inscrita como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, es equiparable a la música clásica occidental por su estilo elegante y codificado, alejada del tono festivo, además de ser una música que se escucha esencialmente en ceremonias.

El vicepresidente de la Asociación de Aficionados de la Música Andalusí, Munir Sefrioui, explicó a Efe que su asociación -fundada desde hace sesenta años por una serie de músicos y eruditos- tiene como objetivo preservar este patrimonio musical y divulgarlo.

"Esta música vivió durante doce siglos, hay que respetar su origen: apoyamos a los jóvenes a enriquecerla pero sin cambiar la esencia. Si la alteramos se pierde y todo un patrimonio desaparecerá", aseveró.

Según Sefrioui, la música andalusí ha ido evolucionando al paso del tiempo pero mantiene su espíritu con las mismas melodías y se cantan los mismos poemas de aquella época como las del poeta andalusí al-Shushtari.

La música andalusí nació a partir del siglo IX cuando el famoso músico y poeta Ziryab, procedente de Bagdad, emigró a Córdoba, donde introdujo refinadas melodías en la corte de los omeyas. A él se le debe también la quinta cuerda del laúd, que antes sólo tenía cuatro.

A partir de entonces, este género musical adquirió una identidad propia con la introducción de influencias melódicas judías y mozárabes y con una evolución también en la métrica, abriéndose a poesías más libres en árabe clásico y a veces también en lengua romance.

La primera convulsión vivida por la música andalusí fue en el siglo XII, al principio de la época de los Almohades, que dictaminaron su carácter ilícito y destruyeron en ocasiones los instrumentos por pecaminosos.

Los músicos encontraron su refugio en las cofradías, que les aportaron nuevas influencias sufíes con una dimensión más espiritual.

Pero la mayor tragedia vivida por la música andalusí fue la expulsión de los moriscos en el siglo XVII, que los llevó de su tierra natal al norte de África en Argelia, Túnez y Marruecos; en cada uno de estos tres países evolucionó de forma distinta, creando tres estilos diferenciados.

"En la música andalusí había 24 'nawbat' (especie de suite o composición musical ordenada de forma rítmica); de ellos, más de la mitad se perdieron y solo tenemos actualmente once composiciones inscritas", precisó Sefrioui.

Esta música en su origen disponía de tres instrumentos: el laúd, el rabel ("rabab" en árabe) y la pandereta (tar). Más tarde se han ido introduciendo otros instrumentos como la viola (kamancha), la darbuka y el qanun, una especie de cítara.

Actualmente las orquestas andalusíes están formadas por un grupo de hombres todos sentados y que cantan casi siempre en árabe clásico valiéndose solo de instrumentos de cuerda; excepcionalmente ha habido orquestas de mujeres e instrumentos de viento, pero no es lo habitual.

Los temas que canta la música andalusí son el amor, la descripción de la naturaleza, del ocaso y el alba, además de poemas religiosos para elogiar al profeta Mahoma.

Al igual que Sefrioui, varios eruditos en este patrimonio musical se muestran reacios a los cambios que pueden alterar las melodías andalusíes y se muestran reticentes ante cualquier innovación.

Aziz Alami, miembro de la Asociación de Aficionados de Música Andalusí, se mostró favorable a una "recreación" siempre y cuando el músico disponga de "talento" y de un conocimiento teórico suficiente en este género musical.

"Nuestra misión es preservar lo existente pero también animamos a los jóvenes con verdadero talento a que hagan esfuerzos, que simplifiquen las letras y recorten la duración" de las canciones, añadió.

Estos esfuerzos para innovar las letras y las melodías andalusíes pueden permitir a esta música perdurar varios siglos más y despojarla de su sambenito de música elitista. 

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