La pasión de Finlandia por el tango, una forma centenaria de expresar emociones

El tango, que llegó a Finlandia hace más de cien años, anidó en el corazón de sus ciudadanos, que encuentran en este apasionado baile argentino una manera de expresar sus emociones.

"Bailar el tango nos permite liberar los sentimientos que nos cuesta expresar de otra manera", confía Uti Suoninen a la AFP, con la cara brillante por el sudor tras una hora en la pista de baile de Seinajoki (oeste).

Su compañero, Heilli Kyrolainen está de acuerdo: "Podemos tener un momento de intimidad y nuestra relación se refuerza".

El testimonio más claro de la pasión de los finlandeses por el tango es el festival de Seinajoki. Se organiza cada año en julio y no solo es uno de los más grandes festivales de tango de Finlandia, sino que es reconocido en el mundo entero.

"Pretende mantener y reforzar la tradición finlandesa del tango", subraya el director artístico del festival Martti Haapmaki.

Este año el festival celebra su 30º aniversario y ha atraído a 116.000 visitantes. Con una población de 5,3 millones de habitantes, significa que un finlandés de cada 50 estaba presente.

Aquellos que acuden a Finlandia por primera vez se sorprenden de ver la cantidad de entusiastas de este baile originario de Argentina, pero los locales lo consideran algo normal.

"Para los finlandeses, el tango es perfecto para acercarse al sexo opuesto", asegura Haapmaki.

Este baile de salón llegó a Finlandia en 1913, cuando el país todavía formaba parte del imperio ruso, gracias a Toivo Nikanen, un bailarín clásico que volvió enamorado del tango tras un viaje a París.

La versión finlandesa moderna, que se implantó realmente en los años 1950 y 1960, tiene diferencias respecto a la de América Latina que pueden reconocer incluso los no aficionados.

"El tango finlandés suena como una música militar con un ritmo que te embarga, mientras que el argentino es más fluido y permite bailar más", comenta Markku Lindroos, que va a clases de tango en Helsinki, la capital.

En todas partes el tango es una mezcla de alegría de vivir y tristeza, pero lo que más les gusta a los finlandeses es la parte dramática.

Según los historiadores, el humor melancólico refleja la atmósfera que reinaba en el país después de la Segunda Guerra Mundial, durante la que Finlandia combatió varias veces contra la Unión Soviética y a la que tuvo que ceder grandes territorios.

"Tras la guerra, el tango se convirtió en una manera de interpretar la pena y la pérdida", afirmó el profesor de estudios culturales contemporáneos de la Universidad de Turku, Yrjo Heinonen.

Después, el tango sobrevivió a la llegada de otras músicas populares, desde Elvis Presley al heavy metal, pasando por el rap.

Los escépticos se preguntan cuanto tiempo durará, ahora que entra en su segundo siglo de existencia en Finlandia. Pero los optimistas no se preocupan, porque consideran que el componente del acercamiento físico seguirá atrayendo a las generaciones futuras.

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