"Masters of Sex": más sexo, más dudas y grandes cambios en 2da temporada

Los Ángeles, EEUU (EFE).- "Masters of Sex", candidata a cinco premios Emmy, promete en su segunda temporada más sexo, más dudas y grandes cambios para sus protagonistas, los pioneros en el campo de la sexología William Masters y Virginia Johnson, figuras reales que encarnan Michael Sheen y Lizzy Caplan.

Sus transgresores estudios científicos sobre el sexo les llevan a romper los tabúes de la sociedad en la década de los 60 y los de sus propias vidas, dando paso a una situación en la que la línea entre lo profesional y lo personal es más difusa que nunca.

"El hospital era su verdadero hogar, donde se encontraba cómodo, y ya no puede estar allí. Ahora mi personaje es un nómada que busca un nuevo lugar donde proseguir sus estudios. Incluso su propia casa es diferente ahora porque hay un invasor en forma de bebé. Pero el cambio principal radica en su relación con Virginia", indicó Sheen a una pregunta de Efe en un encuentro con un grupo reducido de medios.

"Ya no están en una sala de reconocimiento y eso es muy peligroso para su relación. En el pasado, sus pruebas se llevaban a cabo en un contexto profesional. Ahora seguirán en una habitación de hotel, donde nada les detiene para entrar en un territorio nuevo", explicó el británico, sentado en uno de los platós de la serie dentro de los estudios Sony Pictures, en Culver City (California).

A esta nueva temporada, recién estrena en Estados Unidos, se incorporan rostros tan conocidos como los de Betsy Brandt ("Breaking Bad") y la humorista Sarah Silverman, actual pareja de Sheen en la vida real, en un reparto que completan Caitlin Fitzgerald, Nicholas D'Agosto, Teddy Sears, Beau Bridges, Allison Janney y Julianne Nicholson.

El ginecólogo y la psicóloga hicieron entrevistas a cientos de personas y estudiaron las respuestas fisiológicas y los mecanismos de la excitación erótica, reclutando a prostitutas, estudiantes, enfermeras y viudas.

Para muchos, fue el mayor experimento sexual de la historia de EE.UU.

La primera temporada de la serie fue reconocida con dos candidaturas a los Globos de Oro y fue incluida entre las mejores series del año pasado por la organización del AFI (American Film Institute).

"La serie dice cosas claras sobre el sexo", declaró Caplan al acabar una dura jornada de rodaje, perteneciente al episodio 11 de la segunda temporada.

"Es difícil separar el sexo de las emociones, de la intimidad, del amor... Hay gente que ve la serie y considera que la sociedad ha avanzado, especialmente a la hora de aceptar la orientación sexual de cada uno, pero en realidad creo que el mensaje que lanzamos es que hay mucho camino aún por recorrer", manifestó.

Caplan, que hasta hace no mucho debía su fama a personajes cómicos en obras como "Mean Girls" (2004) y "Hot Tub Time Machine" (2010), reconoce que ahora, gracias a este papel, en Hollywood la toman "más en serio".

"Yo no me tomo en serio. Realmente, aún me considero un fraude como actriz dramática y no creo que esa sensación se vaya nunca", indicó, modesta, esta californiana de 32 años a pesar de su reciente nominación al Emmy.

"Aún trato de comprender qué es lo que está ocurriendo a mi alrededor, pero en la industria me empiezan a tomar en serio porque me llegan más papeles dramáticos, algo que no ocurría antes", afirmó Caplan mientras daba sorbos a un cóctel dentro del decorado que hace las veces de su hogar en la ficción.

Por su parte Sheen, que es también productor de la serie, dibuja un personaje que cubre sus emociones con una coraza impenetrable, pero poco a poco se va desarmando cuando ve que su matrimonio se desmorona y que cada vez se siente más atraído por su compañera de trabajo.

"Paulatinamente vamos viendo qué hay en su interior, pero desde el principio estaba preparado para que el personaje no resultara agradable y no gustara a la gente", dijo el actor de 45 años, que respira aliviado al confesar que no se ha cumplido una de las predicciones que le hicieron cuando decidió rodar la serie.

"Me dijeron que la gente me pararía por la calle para contarme sus problemas sexuales. No ha ocurrido, gracias a Dios", sostuvo entre risas.

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