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Convite de la boda de William y Kate será ante todo "So British"

LONDRES (AFP). ¿Filete al whisky? ¿Cordero a la menta? ¿Flan de plátano? El menú del convite de la boda del príncipe Guillermo y Kate Middleton, el 29 de abril, es un verdadero secreto de Estado cuya única certeza es que será "muy británico".

"Siempre nos esforzamos por presumir de lo que es británico". Mark Flanagan, cocinero principal de la reina Isabel II, no dirá más, obligando a los demás chefs a especular sobre lo que comerán los 300 invitados a la cena nupcial.

"Creo que comerán paté de Gleneagles, que es una terrina de trucha, salmón y caballa ahumados", explicó a la AFP Darren McGrady. Apodado "The Royal Chef" (el chef real), este cocinero trabajó para la reina Isabel y luego para la princesa Diana hasta su muerte en 1997, y por tanto también para sus hijos Guillermo y Enrique.

"Luego, vería también filetes gaélicos (de buey flambeados con whisky) o un cordero biológico de Highgrove", la granja del príncipe Carlos, padre de Guillermo. En la boda del príncipe Andrés con Sarah Ferguson en 1986, se sirvió un "Carré d'Agneau Paloise" (brazuelo de cordero con salsa de menta). En cuanto al postre, el chef apuesta por un flan de plátano, el "preferido del príncipe Guillermo".

Seguirá el inevitable "fruitcake" (pastel de frutas). Encargado a la célebre pastelera Fiona Cairns, que cuenta entre sus clientes al ex Beatle Paul McCartney. Kate Middleton ha exigido que el pastel esté adornado con 16 flores que simbolicen la felicidad (la rosa), la ternura (el lirio), el matrimonio (la hiedra), etc.

Verdadera obra de arte, la pieza estará expuesta durante el aperitivo que se celebrará al mediodía en la majestuosa "Galería de los cuadros" del palacio de Buckingham, en medio de obras de Rembrandt, Poussin y Rubens.

A su lado, figurará otro postre, éste por deseo expreso del príncipe Guillermo: un pastel de chocolate confeccionado a partir de las famosas galletas de té McVitie's. "Al príncipe le encantaban cuando era niño", explicó Paul Courtney, principal pastelero de la empresa.

Filete, pastel de frutas, galletas de té: el menú es "lo más británico posible", reconoce Darren McGrady. Sin embargo, como es costumbre, estará escrito en francés. "Se remonta a la época en que todo el mundo en la cocina era francés", explica el autor de "Eating Royally" (Comer soberanamente).

Kate y William han tenido que someterse a algunas tradiciones. Pero la pareja, que se presenta como "moderna", ha iniciado una pequeña revolución palaciega al romper con el ritual del "Wedding Breakfast", un almuerzo servido en la mesa que se llevaba a cabo tradicionalmente después de la ceremonia.

Los recién casados tendrán solo un "buffet", parecido a un gran aperitivo. Es cierto que han invitado a 600 personas, contra sólo 120 en la boda de Carlos y Diana en 1981.

"Es una ruptura con la tradición", resumió Darren McGrady, aunque ya se hizo por primera vez en 1999 en la boda del príncipe Eduardo con Sophie Rhys-Jones.

Los invitados no saldrán perdiendo con el cambio, porque los canapés, servidos en los lujosos "Apartamentos de Estado" del palacio, no serán los bocados ordinarios: trufas con champagne Hugot & Clement (una receta de 1687), huevos de codorniz con sal de apio, blini con remolacha...

Las cocinas reales preparan cada año 550 comidas para unas 50,000 personas, y el día D habrá 21 personas cocinando. Pero nadie está a salvo de un error, como recuerda Darren McGrady.

"Una vez serví una quiche de salmón para el príncipe Andrés. Me llamó y me dijo: 'La próxima vez no utilice pasta dulce'. En lugar de pasta salada, había usado la que estaba prevista para la tarta de manzana", explicó.