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Un pedazo de América Latina en la boda real

LONDRES (AP). La mexicana Claudia Pacheco fue una de las primeras en llegar a la Abadía de Westminster con bandera de su país en mano y la ilusión de "ser parte de la historia", al estar muy cerca del lugar en el que el príncipe Guillermo dará el "sí quiero" a Kate Middleton el viernes.

Pacheco se ha convertido en un rostro casi conocido de las televisiones británicas, desde que el miércoles se ubicó junto con una amiga de Canadá en una posición privilegiada, entre las decenas de personas que acampan a las afueras de la abadía.

"Llegamos ayer (el miércoles). Fuimos al hotel, nos bañamos y vinimos a ocupar un sitio. Yo de aquí, no me muevo", explicó Pacheco, de 27 años, natural de la ciudad de Mexicali, en el estado de Baja California. "Estos días, al ver los ensayos de la caballería, sentíamos una gran emoción".

Pacheco organizó el viaje hace casi dos meses. Le atraía la idea de visitar el Reino Unido en un momento tan especial como éste.

"Pienso que estar aquí es formar parte de la historia. Es hacer un poco de historia", le dijo el jueves a The Associated Press.

Cerca de Pacheco, otra bandera de México rompía el panorama monocorde azul, blanco y rojo de la enseña británica. Se trata de Cindy Rodríguez, de 43 años. Nacida en Nueva Orleáns (Estados Unidos), aunque de padre mexicano, lleva ya ocho años viviendo en Londres.

"Recuerdo ver en televisión la boda de Carlos y Diana. Era como un cuento de hadas hecho realidad", aseguró Rodríguez. "Por eso me hace especial ilusión poder estar acá, compartiendo la boda de su hijo (Guillermo)".

"Es bueno ver a toda esta gente reunida, celebrando", añadió.

Un sentimiento compartido por José Luis Vázquez, un ecuatoriano de 40 años, que lleva 15 afincado en Londres. Sonriente, contempla el espectáculo en los alrededores de Westminster, pero asegura que prefiere ver la boda en casa, junto a su familia.

"La verdad es que es muy bonito toda esta emoción", afirmó Vázquez. "Y me hace ilusión que esta boda sirva también para recordar la memoria de la madre, de Diana".

"Ella es una mujer admirada y querida", agregó.

Pero quizá la historia más conmovedora sea la de la costarricense Sonia Solera, quien a los 79 años está a punto de cumplir un sueño: vivir en primera persona la boda real.

"Era una gran ilusión y acá estoy", dijo Solera.

Solera viajó a Alemania para visitar a unos familiares, y junto a su Geraldine Collada, de 22 años, no dudó en acercarse hasta la capital británica.

"Teníamos que intentarlo. Venir a Londres para hacer realidad el sueño de mi abuela", relató Collada. "Lo conseguimos".

Solera y su nieta se encontraban el jueves en los alrededores de la abadía de Westminster, impresionadas por la cantidad de fanáticos que desde el miércoles acampan en los alrededores de la puerta norte para no perder detalle de la llegada de los invitados y de la familia real.

"Es increíble el ambiente festivo, nos sentimos muy identificados con esta celebración", explicó Solera emocionada. "No nos imaginábamos que hubiera tanta gente".

"Tenemos que ir a buscar una bandera de Costa Rica", añadió.