Acusan a hombre en Tel Aviv de esclavizar mujeres

JERUSALEN ( AP). Las mujeres se tatuaban su retrato en el cuerpo y le ponían su nombre a sus hijos: Salvador.

Alimentaban en la boca al hombre barbado, quien alguna vez fue curandero, como si fuera de la realeza; cepillaban sus cabellos blancos que le llegaban a los hombros, le enviaban mensajes de texto cuando estaban ovulando y dormían con él cada vez que él lo deseaba.

Le entregaban sus salarios y sus pagos de la beneficencia gubernamental, y vivían en atestados y desvencijados apartamentos en Tel Aviv con los hijos que procrearon. De acuerdo con la policía, el acusado también tuvo descendencia con sus propias hijas.

El hombre, Goel Ratzon, de 60 años _cuyo primer nombre significa " Salvador" en hebreo_, está ahora en una cárcel de Tel Aviv, sospechoso de forjar un harén con aires de culto religioso en el que tenía al menos 17 mujeres y 37 hijos. Ratzon, que ha vivido de esa forma durante dos décadas, niega haber hecho algo malo, señaló su abogado.

Los presuntos delitos de Ratzon y su forma de vida tan poco usual han llamado la atención de todo Israel y se ha convertido en la comidilla de los diarios y de los programas de comentarios por televisión.

Lo que para las autoridades todavía es un misterio es saber cómo logró controlar a tantas mujeres jóvenes y obligarlas a vivir tanto tiempo a su manera. Mientras que algunos líderes de sectas como Jim Jones _quien llevó a cientos de seguidores a cometer un suicidio colectivo en Jonestown, Guyana, en 1978_ se autodenominaban " Mesías", Ratzon no lo hizo.

" No soy su Mesías, ni soy el salvador. Simplemente soy bueno con ellas", afirmó Ratzon en una entrevista con la televisión israelí el año pasado.

La policía informó que lo arrestó cuando sus hijos estaban en la escuela porque temía que sus madres los hubieran lastimado si hubieran estado en casa en ese momento.

De acuerdo con testimonios de la policía, del abogado de Ratzon y de las mujeres, el hombre mantenía una vigilancia sobre su " familia ampliada" a través de un circuito cerrado de televisión, las multaba por violar reglas que incluían vestir de manera recatada y les prohibía hacer llamadas telefónicas sin autorización.

" El no vive como usted o como yo. El vive de manera diferente. Y el hecho de que las mujeres lo aceptaran y formaran parte de ello le dio la legitimidad de que todo estaba bien, que era bueno para ellas", señaló Shlomzion Gabai, un abogado que la corte le asignó a Ratzon.

La policía desmembró el harén el 12 de enero y se llevó a las mujeres y a sus hijos a diferentes albergues.

Los agentes investigan si las había esclavizado, si hubo casos de violación e incesto, y tenían hasta el viernes para presentarle cargos o dejarlo en libertad al expirar su detención, dijo Gabai.

En un documental transmitido por la televisión israelí el año pasado, Ratzon dijo que las mujeres se sentían atraídas a él porque era " perfecto" y " tenía todas las cualidades que una mujer pueda desear".

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