Arqueólogos rescatan ciudad antigua en Afganistán

CHESHM-E-SHAFA, Afganistán (AP). Fragmentos de arcilla de siglos de antigüedad se mezclan con casquillos de bala en la zona montañosa del norte de Afganistán donde un grupo de arqueólogos franceses cree haber encontrado una gran ciudad antigua.

Por años, los pobladores han excavado el suelo en las alturas de Cheshme Shafa en busca de vasijas y monedas para venderlas a traficantes de antigüedades. La extensión del lugar que los locales llaman "Ciudad de los Infieles", parece un campo de batalla marcado por cráteres.

Pero ahora, los integrantes de diversas tribus cavan trincheras y preservan muros trabajando como jornaleros en una excavación en el tope del promontorio. Al norte y al este se puede ver un paisaje de piedras rojizas baldías que alguna vez fue el antiguo reino de Bactria, y al sur es visible un valle aún verde que conduce a las famosas ruinas budistas de Bamiyan.

Roland Besenval, director de la Delegación Arqueológica Francesa en Afganistán y encargado de la excavación, ve la misión con optimismo. "Por lo general, los mejores excavadores son los que eran antes saqueadores", dijo con un poco de indiferencia.

La delegación francesa ha detectado unos 135 sitios arqueológicos de interés en la región, conocida por el tesoro antiguo hallado por un arqueólogo soviético en la década de 1970.

El Tesoro Bactriano se compone de exquisitas joyas de oro y ornamentos de las tumbas de nómadas prominentes, que datan del siglo I d.C. Fueron ocultadas por sus cuidadores en las bóvedas del palacio presidencial en Kabul durante el régimen talibán y finalmente fue revelado después de la expulsión de la milicia.

El tesoro, que se exhibe actualmente en Estados Unidos, demuestra la rica cultura que alguna vez prosperó en la zona, mezclando las influencias de las redes de transporte y comercio conocidas como la Ruta de la Seda, que se extendía de Roma y Grecia hasta el lejano oriente e India.

En décadas recientes, el entendimiento histórico sobre Bactria se ha visto obstaculizado por la guerra y el aislamiento.

"Es una tarea difícil porque aún enfrentamos el problema de los saqueos", dijo Besenval, que realizó una excavación en Afganistán por primera vez hace 36 años y habla el persa local con fluidez. "Sabemos que los objetos se van a Pakistán y al mercado internacional. Es un trabajo muy urgente. Si no hacemos algo ahora será demasiado tarde".

El saqueo era abundante en los primeros años de la década de 1990, cuando Afganistán quedó sumido en la guerra civil y el caos.

Los pobladores locales afirman que el robo disminuyó durante la ocupación Talibán y su severo gobierno. Pero los fundamentalistas islámicos también participaron en la destrucción de la historia cultural de Afganistán al destruir las enormes estatuas de Buda de Bamiyan esculpidas hace más de 1,500 años, y al pulverizar cientos de estatuas en el museo nacional, tan sólo porque imitaban al cuerpo humano.

La apertura de Afganistán sirvió de poco para detener a los cazadores de tesoros. El autor británico Rory Stewart, que realizó una gran caminata por el país en el 2002, escribió cómo los integrantes de las tribus saqueaban sistemáticamente los restos de una ciudad del siglo XII alrededor de altísimo alminar de Jam, en el oeste de Afganistán.

Los pobladores contratados como jornaleros en Cheshme Shafa recuerdan cómo acudían a hurgar en el sitio.

"Durante la guerra civil, todos estábamos involucrados", afirmó Nisarmuddin, de 42 años, que relató como solían cambiar las piezas antiguas por unos dólares en la ciudad de Mazare Sharif.

Ahora, los hombres como Nisarmuddin reciben un sueldo de 230 afganis (4,60 dólares) al día para excavar.

Los arqueólogos franceses han tenido una relación larga con la zona. La primera visita de un grupo similar ocurrió en 1924, cuando se realizó la excavación de una fortaleza en el cercano pueblo de Balkh. Esos arqueólogos franceses esperaban encontrar una antigua ciudad del emperador Alejandro Magno, que aparentemente se casó con una princesa de la zona llamada Roxana, en la ciudad de Bactria, en el año 327 a.C. Ese grupo de arqueólogos se marchó sin haber encontrado nada.

El fantasma de Alejandro Magno ronda cerca de Cheshme Shafa, a unos 30 kilómetros (20 millas) de distancia de Balkh.

El sitio tenía una ubicación estratégica en el acceso sur a Bactria, rodeado por fortificaciones en un área de 400 hectáreas (1,000 acres) y su red de torres de vigilancia en lo alto de las montañas sugiere que era una ciudad bien defendida. Una planicie del tamaño de varias canchas de fútbol, que pudo ser un terreno para desfiles o barracones, se encuentra en la parte plana de Cheshme Shafa. Mientras que el nombre que dan los lugareños a la "Ciudad de los Infieles", sugiere que tuvo una ocupación extranjera en algún momento.

De modo que ¿este pudo ser el reducto de Alejandro Magno en la zona de Bactria, donde conoció a Roxana, su princesa?

El arqueólogo se permite una extraña incursión en los terrenos de la especulación: "¿Quién sabe?, quizá ellos se casaron en Cheshme Shafa", dijo Besenval con una sonrisa.

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