Bala de la Guerra Civil mata a coleccionista de Virginia

CHESTER, Virginia, EE. UU. (AP). Al igual que a muchos sureños, la Guerra Civil estadounidense de 1860-64 fascinaba a Sam White, quien se empeñaba en desenterrar balas herrumbradas y botones de uniformes militares en los antiguos campos de batalla de su región.

De adulto, viajaba por los campos de Virginia en busca de reliquias de guerra: armas, banderas, balas de artillería enterradas. A veces buceaba buscando tesoros ocultos en el lecho lodoso de los ríos.

Pero en febrero, su pasatiempo le costó la vida: una bala de cañón que estaba restaurando en su casa estalló y lo mató.

Más de 140 años después que Robert E. Lee se rindió ante Ulysses Grant, sellando la victoria del norte antiesclavista, la bala fue suficientemente poderosa como para distribuir metralla desde el porche de la casa de White a cuatro cuadras.

La muerte de White conmovió a la fraternidad de coleccionistas de reliquias y planteó preocupaciones por los peligros de otras municiones de la era de la Guerra Civil que siguen enterradas.

Expertos en explosivos dijeron que la explosión fatal fue inusual. "Uno no puede arrojar estas cosas en el piso y hacerlas estallar", observó el coronel retirado John Biemeck, que se desempeñó en el Cuerpo de Pertrechos del Ejército.

White, de 53 años, era uno de miles de aficionados que exploraba los antiguos campos de batalla con detectores de metales, picos, palas y desplantadores.

"No hay muchas áreas en el sur en que no haya campos de batalla. Están literalmente debajo de tus pies", dijo el coleccionista Harry Ridgeway.

Después de criarse en Petersburg, White asistió a la universidad, revistó en la policía local y después trabajó 25 años como repartidor del correo privado UPS. Se retiró en 1998 y dedicó la mayor parte de su tiempo a buscar reliquias.

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