Cárcel salvadoreña se convierte en pasarela de moda

SAN SALVADOR (AP). Aunque su experiencia cotidiana se limita a desfilar por los pasillos de una prisión, las reclusas de un centro carcelario realizaron un desfile en que modelaron los diseños de sus propias compañeras.

Las rejas llenas de moho se abrieron y una esbelta joven trigueña comenzó a pisar la alfombra roja luciendo un vestido casual elaborado a mano por otra de las reclusas que participaron en el "Fashion 2008" y la principal cárcel de mujeres se trasformó: las prisioneras se transportaron al mundo de la moda y el glamour.

"Este es mi segundo desfile de modas (en la cárcel), ya me está gustando esto del modelaje, me siento bien, ya me gusta que me admiren", dijo a la AP Laura Orellana, de 22 años, la modelo que más aplausos recibió en el evento que por segunda vez se realiza en está prisión para mujeres.

Orellana, de 22 años, guarda prisión desde el 2004, cumpliendo una condena de cuatro años, por el delito de robo.

"Cometí un error y estoy pagando por eso, ahora estoy tomando la oportunidad que me han dado y cuando salga voy a dedicarme al modelaje", agregó.

El evento se realizó en un pequeño salón, mientras una multitud coreaba y aplaudía, unas sentadas y otras amontonadas en rejas aledañas.

El reclusorio tiene una población de 700 internas y hace tres años fue escenario de riñas entre pandilleras que dejaron un muerto y tres heridos.

Orellana, que al final ganó el premio como mejor modelo con traje casual y vestido de novia, fue ovacionada por el público. El vestido fue elaborado por su amiga y compañera de prisión María Angela Beltrán, de 51 años, quien paga una condena de 30 años de cárcel por el delito de homicidio.

Las reclusas modelaron trajes informales, de noche y hasta de novia que fueron confeccionadas al interior del recinto. Las autoridades penitenciarias les entregaron hilos para croché, perlas y lentejuelas para que las modistas los incorporaran en sus diseños.

Los trajes confeccionados por las reclusas del penal de Ilopango, serán expuestos en la tienda principal del recinto. Los fondos son entregados por las reclusas a sus familiares.

Las reclusas también confeccionan otros artículos como almohadas con varios diseños o nombres, adornos de madera y peluches.

La actividad se realizó como parte de los programas de reinserción que impulsan las autoridades.

"El objetivo es demostrarles a la sociedad que ellas merecen una segunda oportunidad. Están trabajando en un proyecto de vida", dijo a la AP el vocero de la Dirección General de Centros Penales, Alberto Uribe.

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