Desalojan a la última inquilina del Carnegie Hall

NUEVA YORK ( AP). Todos sus vecinos ya se han ido. Ahora, Elizabeth Sargent, la última inquilina que vive en las torres del Carnegie Hall, se prepara para abandonar también los apartamentos que durante más de un siglo alojaron a algunos de los artistas más brillantes de Estados Unidos.

Andamiajes rojos rodean hoy las torres, que son propiedad de la municipalidad y están siendo renovadas totalmente como parte de un proyecto que costará 200 millones de dólares y que contempla la creación de un programa musical para jóvenes. Figuras del mundo del espectáculo como Robert De Niro y Susan Sarandon trataron de impedir los desalojamientos, diciendo que la municipalidad no debía " desplazar estos venerados artistas y maestros".

El industrial Andrew Carnegie construyó el edificio en 1891 y allí han vivido y florecido músicos, pintores, bailarines y actores. Las torres --una de 12 pisos y otra de 16, pegadas a la famosa sala de conciertos del mismo nombre-- tienen más de 100 estudios, o apartamentos de un ambiente, algunos de ellos con claraboyas especiales para que los pintores contasen con la luz del norte que tanto buscan.

Marilyn Monroe, Grace Kelly y Robert Redford tomaron clases de actuación allí. James Dean estudió el arte de escribir guiones y Leonard Bernstein aprendió música.

Alguna vez las mujeres hicieron cola en la calle para ver a uno de sus residentes más prominentes, Marlon Brando. El apartamento que ocupó en el octavo piso fue demolido en julio.

Sargent, una ex bailarina que fue conocida por sus poesías de alto contenido sexual, es una ochentona y padece un cáncer en remisión. Durante 40 años vivió en el noveno piso.

Tiene hasta el 31 de agosto para desalojar el departamento.

Ella y otros residentes libraron batallas legales por años con la municipalidad, la Carnegie Hall Corporation y un poderoso filántropo, Sanford "Sandy" Weill, ex presidente y director ejecutivo del Citigroup. Las torres albergarán pronto un programa educativo que llevará el nombre de Weill, presidente y benefactor del Carnegie Hall, así como oficinas administrativas, según el director artístico del Carnegie Clive Gillinson.

Cuando el Carnegie Hall anunció el proyecto en mayo del 2007, había gente viviendo en 18 apartamentos y decenas más estaban siendo alquilados por artistas que daban clases.

Editta Sherman, fotógrafa de 98 años, vivía en un apartamento lleno de retratos de estrellas de Hollywood y de Broadway. No se le permite dormir allí desde comienzos de julio y tiene también hasta el 31 de agosto para llevarse todas sus pertenencias.

La mujer, conocida en el vecindario como la " Duquesa del Carnegie Hall", juró hace dos años que jamás se iría. " Tendrán que sacarme arrastrada", dijo.

" Aquí está mi vida", expresó Sherman. Vive allí desde 1949 y crió a cinco hijos en un apartamento con vista al Parque Central. Tiene un alquiler congelado de 650 dólares al mes.

Las dos mujeres finalmente sellaron acuerdos con Carnegie, que les suministrará departamentos en la zona con alquileres subsidiados por esa fundación por el resto de sus vidas.

" Prefiero vivir en estos apartamentos derruidos que en cualquiera de esas torres de vidrio", comentó Sargent, una mujer solitaria que respondió preguntas por teléfono.

Periodistas de la AP recorrieron el edificio y obtuvieron fotos exclusivas de los trabajos de renovación, incluidos sectores históricos cuya destrucción ha generado polémicas.

La vieja escalera de hierro fundido y algunas paredes originales quedarán intactas, según bosquejos que obtuvo la AP.

Pero en el interior, no quedará nada de los corredores, laberintos y apartamentos donde la danza moderna estadounidense dio sus primeros pasos, de la mano de coreógrafos como George Balanchine y Martha Graham.

En 1960 empresas de construcción quisieron derribar totalmente el Carnegie Hall para construir un rascacielos. Pero el violinista Isaac Stern encabezó una exitosa campaña contra la demolición y la ciudad adquirió el edificio en 5 millones de dólares, creando la Carnegie Hall Corporation para que lo manejase.

Las nuevas torres alojarán espacios para clases de música, archivos y oficinas del Carnegie Hall.

" Están destruyendo parte de nuestra herencia cultural", declaró el actor Billy Lyons, de 29 años, asistente del maestro de actuación Wynn Handman, quien trabaja en un estudio del Carnegie desde la década de 1980, enseñándole a actores como Denzel Washington, Mira Sorvino y Michael Douglas. " Pasará a ser un sitio dedicado a Sandi Weill".

Weill y su esposa Joan se comprometieron a aportar 25 millones de dólares al proyecto --que incluye una terraza en el techo con una sala para comer a la que se llega en un ascensor de vidrio--, el cual llevará su nombre, según un documento confidencial obtenido por la AP.

La municipalidad y el estado de Nueva York aportarán 50 millones de dólares y la venta de bonos del Carnegie Hall generará otros 56 millones.

" El plan es crear un centro de educación musical donde se pueda trabajar con niños escolares y artistas talentosos", manifestó Gillinson a la AP. Indicó que habrá 5,574 metros cuadrados (60,000 pies cuadrados) para programas dirigidos por el Instituto Musical Weill del Carnegie Hall, en colaboración con el Departamento de Educación de la municipalidad y con la Juilliard School. Se enseñará música a niños de Nueva York y, por computadora, a jóvenes de todo el mundo.

" Esto beneficiará a decenas de miles de personas y molestará a un pequeño grupo", sostuvo Gillinson. " Claro que lo lamento y estoy molesto, pero hemos acomodado a esta gente".

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