Devotos filipinos, un australiano, se crucifican con clavo

SAN FERNANDO, Filipinas (AP). Varios devotos filipinos y un ciudadano australiano revivieron el viernes los padecimientos de Jesucristo, al hacerse clavar en sendas cruces durante los rituales del Viernes Santo, criticados por la propia Iglesia en el país con más población católica en Asia.

John Michael, de 33 años y originario de Melbourne, usó una peluca de cabellos largos y una corona de espinas. El australiano gritó de dolor mientras un grupo de trabajadores clavaba sus manos y pies a una cruz de madera.

Michael y cuatro devotos filipinos, incluida una mujer, fueron crucificados con clavos en un escenario improvisado sobre una cancha de basquetbol, en Paombong, poblado del norte de la provincia de Bulacan, ante la mirada de miles de espectadores.

Reynaldo Sulit, concejal del poblado, dijo que es la primera vez que un extranjero se une a los rituales que se realizan cada año en Paombont.

No fue posible localizar de inmediato a Michael para que emitiera comentarios, pero un amigo que no se identificó dijo que el australiano se unió a la crucifixión "por motivos personales".

En la ciudad cercana de San Fernando, provincia de Pampanga, los organizadores dijeron que 25 personas se crucificaron con clavos en tres aldeas.

La práctica, que atrae a miles de turistas locales y extranjeros en Filipinas, se ha convertido en una tradición para algunos devotos. Rubén Enaje, de 48 años, fue clavado en San Pedro Cutud por 23er año. Enaje ha dicho que la crucifixión es su forma de agradecerle a Dios por su milagrosa supervivencia tras caer desde lo alto de un edificio.

El arzobispo de San Fernando, Paciano B. Aniceto, ha desalentado estos rituales, y ha instado a los católicos a no convertir la Semana Santa en un "circo".

Aproximadamente el 80% de los 90 millones de filipinos profesa la religión católica.

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