Francia, Inglaterra disputan el control del tiempo

MERIDIANO CERO DE GREENWICH, Inglaterra (AP). El debate está en su apogeo, y tiene como protagonistas a científicos de Gran Bretaña y de Francia, mientras las autoridades se aprestan a marcar el fin de 2008 añadiendo un segundo al reloj el miércoles, demorando así la llegada del 2009.

El "segundo incorporado" ha sido usado en el Observatorio Real de Greenwich desde 1972 para dar cuenta de la minúscula desaceleración de la rotación de la tierra. Eso ha permitido mantener la hora GMT (siglas en inglés de Greenwich Meridian Time, o tiempo de referencia de Greenwich) como el cronómetro estándar inernacional.

Pero algunos científicos reclaman que la hora GMT sea reemplazada por el Tiempo Atómico Internacional que es computado en los suburbios de París. Señalan que nuevas tecnologías han permitido al tiempo atómico desgranar las horas con una precisión de un nanosegundo.

Una de sus más fervientes partidarias es la doctora Elisa Felicitas Arias, de Argentina, directora de la sección de Tiempo, Frecuencia y Gravimetría de la Oficina Internacional de Pesas y Medidas. Arias señaló a the Associated Press en su oficina de Suresnes, en los suburbios de París, que la hora GMT "ha quedado desactualizada".

En cambio, los enemigos del Tiempo Atómico Internacional (y amigos de la hora GMT) dicen que la enorme precisión del tiempo atómico, lejos de ser una bendición, representa un problema.

Esos críticos señalan que si se acepta el tiempo atómico, cambiará para siempre nuestra noción del tiempo. Y eso se debe a que los relojes atómicos podrían un día superar el ciclo familiar de amanecer y anochecer.

Eso no ocurrirá de inmediato. Seguramente, nuestra generación no lo experimentará. Pero, en el lapso de un milenio, el mediodía, la hora vinculada con el punto más alto del sol en el cielo, ocurrirá a la 1 de la tarde. Y en algunas decenas de miles de años, el sol se quedará a la zaga del calendario humano.

Eso fastidia a personas como Steve Allen, un analista del Observatorio Lick de la Universidad de California.

"Creo que (nuestros descendientes) nos maldecirán menos si optamos por mantener el reloj a las 12:00 cuando el sol se halla más alto en el cielo", explicó Allen.

Pero los sistemas del tiempo atómico dicen que los segundos incorporados son costosos pues resultan impredecibles.

Puesto que la velocidad exacta de la rotación de la tierra no puede ser pronosticada por anticipado, esos segundos tienen que ser añadidos de acuerdo con las necesidades. En ocasiones, como este año, son añadidos el 31 de diciembre. En otras, el 30 de junio.

Esos arreglos al azar pueden afectar software que es sensible al tiempo, especialmente en Asia, donde el segundo extra es añadido a la mitad del día.

Los detractores han dicho que eso puede tener consecuencias en la navegación vía satélite, la comunicación por sistemas de teléfonos celulares, o la transmisión de energía, sistemas vulnerables al segundo adicional.

Judah Levin, físico de la división de Tiempo y Frecuencia del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos, en Boulder, Colorado, pronosticó problemas para computadoras y artefactos en todo el país, una vez se incorpore el segundo extra.

"Siempre hay algo que no funciona bien", dijo Levine. "Eso nunca falla".

Pero a los británicos no les preocupa si dentro de algunos milenios deberán beber té exactamente a las 3:00 de la mañana. Lo que les disgusta es que el control del tiempo pase a un organismo mundial que tiene su sede en Francia.

Stephen Mallinson, un ejecutivo de telecomunicaciones londinense, dijo que "Creo que existe cierto tipo de orgullo histórico en el hecho de que Greenwich, en Gran Bretaña, es el punto exacto en que se mide el tiempo".

Vive la adrenalina de la 7ma temporada


Recibe todos los días en tu mail los titulares más importantes