Hispana amnésica lleva 14 años sin ser identificada en EU

GLEN GARDNER, Nueva Jersey, EU (AP). La mujer apareció en un centro comercial el 2 de noviembre de 1994. Daba la impresión de ser cincuentona, hablaba solamente español y no recordaba su nombre ni donde vivía. Tenía una cartera vacía y no portaba identificación alguna.

El personal del servicio de seguridad del centro comercial notó que tenía dos anillos, incluido uno de matrimonio. Estaba bien peinada y sus ropas estaban limpias.

Catorce años después, nadie sabe nada de ella.

La señora ha vivido desde entonces en hospitales psiquiátricos del estado de Nueva Jersey.

Su estado de salud es frágil. Tiene el mal de Alzheimer y está confinada a una cama en el Hospital Psiquiátrico Garrett Hagedorn del condado de Hunterdon. El departamento de Servicios Humanos de la policía está lanzando una nueva campaña para tratar de identificarla antes de que fallezca.

"Todo ser humano tiene derecho a morir con su nombre", expresó el teniente Eduardo Ojeda, del departamento de Servicios Humanos. "Esta señora es un ser humano. Estoy seguro de que tiene algún familiar o amigo que nunca supo lo que pasó con ella. Tal vez tenga una hermana, una madre. Puede ser la abuela de alguien".

En los próximos días circulará la foto de la mujer en medios de información, especialmente los hispanos. Ojeda dijo que se puso en contacto con los gobiernos de Colombia y Venezuela, y que se propone hablar con representantes de otros gobiernos latinoamericanos.

Hay quienes piensan que algún amigo o familiar la dejó en el centro comercial al ver que mostraba signos de amnesia o demencia.

Amy Bellisano, gerente del Woodbridge Center donde fue encontrada, dice que "dio la impresión de que alguien la había dejado allí".

"Pensamos que alguien vendría por ella. Se pasó la mayor parte del día en la sala de conferencias del centro comercial. No sabía quién era. Lucía atildada", indicó.

Walter Dnistran, del departamento de mantenimiento del centro comercial, le hizo algunas preguntas en español y la mujer parecía confundida, según Bellisano. "Al final tuvimos que llamar a la policía porque no podíamos obtener información alguna. Recuerdo que nos sentimos muy tristes", relató.

La mujer pasó por varias instituciones y reside actualmente en el centro de Hagedorn junto con otros 300 pacientes, en su mayoría ancianos, informó la directora del hospital Debra A. Smith.

En el centro se la conoce como "Jane Doe", el nombre que se le da a las personas que no han sido identificadas. Su nombre real podría ser Elba, ya que en una oportunidad le dijo a un empleado que hablaba español que se llamaba "Elba Leonor Socarras", señaló Ojeda. En otra ocasión, dijo que era "Alba". Alguna vez mencionó a "Altagracia Alvarez" y se cree que puede tratarse de una persona que la conocía.

La mujer dejó de hablar hace algún tiempo, según empleados del hospital. Come en el salón comedor y se pasa el resto del día en una habitación privada, con una vista a las colinas del Parque Estatal Spruce Run.

"Vive en su propio mundo", expresó Jean Henderson, empleada del Hagedorn.

A veces hace algún gesto para expresar incomodidad. Sonríe cuando alguien la ayuda, según la empleada del hospital Ana Cartegena.

Durante una reciente visita, Ojeda le hizo las preguntas de siempre: "¿Cómo te llamas? ¿Dónde está tu esposo?". Ella lo miró fijo y le apretó un dedo.

"Tal vez está tratando de decirnos algo", declaró Ojeda.

Agregó que la campaña que se inicia ahora será la más intensa jamás montada para tratar de determinar su identidad.

"En los primeros años, el caso paró de una agencia a otra", señaló.

Ojeda hizo que un detective le tomase las huellas digitales, algo que no es fácil porque la mujer está muy tiesa y tiene los dedos arrogados. Las huellas fueron enviadas a los consulados de Colombia y Venezuela, sin resultados.

Tony Evelina, un voluntario que colabora con la Doe Network, (doenetwork.org), un portal de personas desaparecidas o que no han sido identificadas, duda que las huellas ayuden.

"He trabajado con este caso y sospecho que la mujer es una indocumentada. Si tuviese una tarjeta de residencia, el servicio de inmigración tendría sus huellas", expresó.

Dado que no se sabe si es ciudadana estadounidense o no, la mujer no recibe el seguro médico para personas mayores de edad Medicaid ni puede ser transferida a un asilo de ancianos, dijo Susan Hollander Whitman, de la oficina que vela por los ancianos (Public Guardian for Elderly Adults).

"No tendría que estar en un hospital psiquiátrico", afirmó Whitman. Agregó que su oficina representa a "bastantes" personas en la misma situación. "Si no tenemos prueba de dónde son ni conocemos su ciudadanía, permanecen donde sea que estén", indicó.

Smith dijo que en cada hospital psiquiátrico hay siempre una o dos personas que no han sido identificadas. Cuando mueren, son enterradas en el sector de los cementerios reservado para desconocidos e indigentes. En sus lápidas se escribe un número.

"Espero que podamos identificarla antes de que muera, que el público nos ayude", comentó Ojeda.

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