Intrusa come, bebe y duerme en cama ajena; va presa

WELLINGTON, Nueva Zelanda (AP). Como en el cuento de Ricitos de Oro, una rubia entró a una vivienda ajena, donde comió, bebió, se probó ropa y terminó por quedarse dormida en la cama del dueño de casa.

A diferencia de los tres osos de la narración infantil, al encontrar a la rubia dormida en su cama, el residente de la casa en la ciudad sureña de Christchurch decidió llamar a la policía.

Vanessa Joy Long, de 39 años, se declaró culpable este lunes en la corte y dijo que no recordaba qué pasó ese día, el 5 de junio.

El juez pidió un informe de libertad condicional para determinar si la detenida puede cumplir una condena de arresto domiciliario y pagar los daños causados, de 1,500 dólares neozelandeses (1,064 dólares estadounidenses).

La mujer quedó libre bajo fianza hasta su audiencia de sentencia, el 1 de septiembre.

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