Joven californiano es corneado en un encierro en Pamplona

PAMPLONA, España (AP). La emoción y en algunos casos la tragedia sobrevolaron el miércoles el tercer encierro de las fiestas de San Fermín, que se saldó con un balance final de dos heridos, uno de ellos un estadounidense de 22 años, corneado en el glúteo derecho.

Marcus Wolf, natural de Bakersfield, California, fue operado con éxito en el Hospital de Navarra de una cornada de 12 centímetros, que finalmente no afectó al abdomen, como se dijo en un primer diagnóstico oficial ofrecido por la Cruz Roja.

"Es la primera y la última vez que corro", dijo a The Associated Press desde la cama del centro sanitario en el que permanece ingresado recuperándose.

Wolf relató que se había tropezado con varios corredores y que en seguida sintió como un toro saltaba sobre él.

"Note el pitón en mi cuerpo al instante. Tenía miedo, porque no podía moverme. Pero la policía me sacó en seguida a un lugar seguro", comentó.

A pesar de la cogida, el joven aseguró que los doctores le habían comentado que "la herida no era tan grave". De hecho, el hospital informó en un comunicado que su vida "no corre peligro".

El otro herido, un ciudadano griego, fue atendido por traumatismos en la nariz y otras partes de la cara, tras haber sido pisoteado por los astados.

Fue un encierro vibrante y tenso, sobre todo en su segunda parte, cuando un toro se quedó aislado de la manada y se dio la vuelta en varias ocasiones, intentando embestir a los corredores que se concentraban en el último tramo del recorrido.

Los seis astados de la ganadería de Fuente Ymbro salieron a los ocho en punto de la mañana y tardaron algo menos de cuatro minutos en completar los 850 metros de encierro.

El inicio de la carrera fue limpio y muy rápido. Sin embargo, la aglomeración de personas en los metros finales provocó innumerables sustos con caídas y tropezones.

Andy Firestone, un joven de 18 años de Los Angeles, participó en el encierro por primera vez.

"Ha sido la experiencia más increíble de mi vida. He sentido miedo, pero es una vez en la vida. Quizá dentro de unos años vuelva a intentarlo", comentó algo nervioso.

Patrick y John Woods, dos hermanos de Dublin de 44 y 36 años, también corrieron, aunque el mayor de ellos corrió peor suerte y sufrió un revolcón.

"He perdido el equilibrio y toda la gente me ha empezado a pisar. Creo que los toros no me han pasado por encima, pero en este momento tengo las costillas machacadas", comentó.

Hugh Fontayn, un joven australiano de 19 años, explicó emocionado su experiencia delante de los toros.

"Ha sido una descarga de adrenalina. Desde luego, lo repetiré", dijo.

Los encierros de Pamplona son conocidos en todo el mundo. Centenares de personas corren delante de los toros ataviados con la vestimenta típica de la ciudad, pantalón y camiseta blanca y el pañuelo rojo anudado al cuello.

Las fiestas de San Fermín comenzaron el domingo y los encierros se repetirán todos los días hasta el 14 de julio a las ocho de la mañana.

En las carreras del lunes y el martes, se registraron 18 heridos, entre ellos un español que sufrió una cornada leve en el muslo.

Seis permanecen hospitalizados en Pamplona, aunque su evolución es favorable, según los partes médicos oficiales.

Desde que existen registros oficiales en 1924, 14 personas han fallecido en los encierros. La última víctima data de 2003, cuando un español murió a causa de las secuelas que le produjo un golpe en la cabeza. Sin embargo, el último fallecido durante el recorrido se produjo en 1995, cuando un estadounidense de 22 años fue corneado.

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