Julián Molina, las acrobacias con una pierna de un colombiano en París

Tiene la sonrisa ilusionada de un niño que vive un sueño. El joven colombiano Julián Molina, que sufrió la amputación de una pierna con siete años, brilla en la escena internacional del BMX street, un deporte urbano que consiste en hacer acrobacias espectaculares con una bicicleta.

Molina, de 18 años, abandonó a mediados de octubre por primera vez su ciudad natal, situada en los Andes colombianos, para viajar a París. Fue uno de los selectos invitados en el 'Sosh Urban Motion', un concurso que es referencia en el mundo del BMX freestyle.

Durante una semana, acompañado del fotógrafo y realizador español Fernando Marmolejo, serpenteó París en la búsqueda de 'spots', sitios propicios para las cabriolas con la bicicleta, con el objetivo de lograr el vídeo más atractivo posible.

Frente a él, los grandes nombres: el estadounidense Tyler Fernengel o el alemán Bruno Hoffman, cada uno con seis patrocinadores.

Molina no tiene apoyos publicitarios y fue elegido gracias a los vídeos que publica en las redes sociales. Su capacidad en la bicicleta provoca admiración.

Cuando tenía siete años fue atropellado por un autobús y los médicos tuvieron que amputarle una pierna para evitar la gangrena.

"Me considero un chico con alma, pasión y corazón. Me siento muy orgulloso de lo que soy porque vivo mi pasión. Amo este deporte y esto me ha dado las alas que no tenía para avanzar", explica el colombiano, que se muestra tímido cuando tiene que hablar sobre sus sentimientos.

Moreno, con el pelo largo y una gorra en la cabeza, como buen 'rider', ejecuta figuras acrobáticas apoyándose en su pierna. En un lento ritual, retira su prótesis antes de subirse a la bicicleta.

Hadrien Picard, coorganizador del evento parisino, quedó "emocionado" por Molina debido a "su facilidad en la bicicleta con una sola pierna".

"Tiene el equilibrio cambiado, con menos fuerza, y lo que hace es bastante violento para encajarlo con una pierna. Hace 20 años que esta es mi pasión y había visto cosas increíbles, pero esto es fantástico", subraya Picard.

El joven colombiano ha entrado con fuerza en la comunidad del BMX street, aunque sus trucos no tienen el vuelo de los mejores de esta modalidad. O todavía no.

Durante su semana parisina descubrió, aprendió y reprodujo figuras excepcionales, como lanzarse de una altura equivalente a un edificio de tres plantas.

"Cuando comencé a practicar la bicicleta fue muy extraño, pero no me marqué límites en mi cabeza sobre lo que podía alcanzar. Nunca me dije: '¿cómo vas a tener equilibrio con una pierna?' Nunca pensé que no sería capaz a pesar de los comentarios que escuchaba", explica.

A los 12 años Molina, que procede una familia humilde, vendió chicles y chocolates en la calle durante un año para poder comprarse su primer cuadro de bicicleta.

"Había visto vídeos de BMX en Youtube. La gente saltaba, volaba... Tenía ganas de hacer algo así un día", recuerda.

El entusiasmo de su viaje a París también le ha pasado factura. Para estar a la altura, encadenó acrobacias hasta no poder caminar, como confesó al autor de sus vídeos Fernando Marmolejo.

Molina finalizó tercero en el concurso, un puesto lleno de promesas para el futuro, recibido con silbidos de admiración por parte de los otros 'riders'.

De regreso a Colombia Julián volverá a su pista de BMX, que pudo construir gracias a la ayuda del ayuntamiento de su ciudad. Allí entrena todos los días de la semana salvo el domingo, cuando vende joyas artesanales que él mismo fabrica en el mercado.

En su mente, un "sueño loco": abrir una tienda de BMX que tenga un 'skatepark' en el sótano.



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