Niña robada deja dudas en adoptados por parejas EU

GUATEMALA (AP). Durante los 14 meses que duró el secuestro de su hija, Ana Escobar se obsesionó con ver los meñiques de cuanto niño cruzaba su camino con la esperanza de encontrar una niña con los deditos ligeramente torcidos, la única característica con que podría identificar a Esther Sulamita.

Hasta que un día la vio en brazos de una mujer a quien un abogado encomendó su cuidado mientras duraba el trámite de adopción para entregarla a una pareja que vive en Indiana, Estados Unidos. La nena había cambiado mucho pero allí estaban los inconfundibles meñiques.

"Me quedé como en shock, no podía moverme, no podía hacer nada", dijo Escobar en una entrevista con la AP.

Media hora más tarde, Escobar reunió el valor para pedir que le mostraran a la niña pero la cuidadora y Esther ya habían dejado la institución gubernamental donde se realiza una revisión de todos los casos de adopción pendientes.

Fue tal su insistencia que logró que la Procuraduría General de la Nación (PGN) ordenara una prueba de ADN que, al final de cuentas, demostró a Escobar lo que ya sabía: la niña de los meñiques torcidos era su hija, Esther Sulamita, a quien hombres armados secuestraron en marzo de 2007 cuando Escobar atendía una pequeña zapatería en un barrio popular del norte de ciudad de Guatemala.

Es el primer caso en que las autoridades encuentran un niño robado entre los casos de adopción hacia Estados Unidos. El expediente de adopción de Esther Sulamita muestra que se había realizado una prueba de ADN en que se demostraba que ella y la mujer que decía ser su madre estaban genéticamente relacionadas. "Esto pone en duda todas las adopciones que se han hecho hasta ahora, la prueba de ADN era supuestamente la garantía que nadie estaba robando niños y ahora se demuestra que no", dijo Norma Cruz, de la fundación Sobrevivientes, una ONG que apoya a madres cuyos niños han sido robados.

Es probable que este no sea el último caso en el cual se descubre que un niño robado está listo para ser adoptado.

Jorge Meng, el vocero de la PGN, dijo que pueden aparecer más casos conforme revisan los procesos de adopción pendientes. Además las autoridades investigan dos casos de adopción de niños que ya están en Estados Unidos en que dos mujeres aseguran se trata de sus hijos que fueron robados, dijo Jaime Tecú, del Consejo Nacional de Adopciones.

Tras conocer los resultados de las pruebas de ADN, las autoridades emitieron ordenes de captura contra el médico que hizo la boleta de nacimiento de Susy Amarilis Fernández Molina -la identidad falsa con que tramitaban la adopción de Esther Sulamita-, los dos abogados responsables del proceso, la madre supuesta y cuidadora. Cuatro están prófugos y el médico salió bajo fianza.

"Vamos a pedir pruebas de ADN para todos los casos en que mujeres logren presentar indicios creíbles de que un niño suyo fue robado y está en trámite de adopción. En los dos casos en que niños ya se fueron a Estados Unidos, estamos pidiendo a los padres pruebas de ADN voluntarias", dijo Elizabeth Hernández, presidenta del Consejo Nacional de Adopciones.

Autoridades y activistas aseguraron por años que una parte de los casi 5,000 niños adoptados anualmente por estadounidenses durante los últimos años habían sido robados y dados en adopción con participación de médicos y abogados corruptos.

Las autoridades guatemaltecas aseguran que no hay indicios de que la pareja de Indiana supiera que iban a adoptar un niño robado. El abogado de la pareja, Charlie Rice, dijo que esa pareja ya había viajado a Guatemala para conocer e interactuar con la bebé.

"Están devastados por completo, totalmente horrorizados por la idea de que un niño fue robado a su madre", dijo Rice. "Están tristes por haber perdido a su hija, pero muy felices por la madre (biológica) que recuperó a su hija", añadió.

Las autoridades aseguran que las familias adoptivas, muchas de las cuales destinan más de 30,000 dólares para adoptar niños que supuestamente son legítimamente entregados por sus madres, son también víctimas de un sistema de adopciones corrupto. Ese sistema fue sustituido por uno más estricto, pero también más tardado, en diciembre.

Al menos otros dos niños han sido encontrados en guarderías que atendían casos de adopciones internacionales. A uno ya le habían obtenido documentos falsos. Ninguno de ambos había comenzado su trámite de adopción.

El tormento de Escobar comenzó el 26 de marzo de 2007 mientras atendía la zapatería que tenía con su entonces esposo. Cuatro personas ingresaron a la zapatería y uno de ellos sacó un arma mientras otro robaba zapatos. Luego la encerraron en una bodega y cuando logró salir, la niña ya no estaba.

A la fecha, no sabe porqué le robaron a su hija.

"Puede ser que hayan visto que estaba vulnerable, sola con mi nena en la tienda", dijo. Desde ese momento no dejó de buscarla. La falta de colaboración de su pareja, la hizo pensar que él estaba implicado en el secuestro. "Pero ahora sé que le investigaron hasta la sombra y no le hallaron nada", apuntó.

Unicamente con el apoyo de su mamá y una fotografía de Esther, Escobar peregrinaba por comisarías, fiscalías, hospitales y orfanatos.

Conforme las anomalías en el sistema de adopciones cobraban notoriedad, tras la redada en una casa cuna donde la policía buscó niños robados, Escobar se hizo más activa en su búsqueda.

El congreso guatemalteco reformó la ley de adopciones, pero cerca de 3,000 casos que se tramitaban bajo la anterior legislación, inicialmente se dispuso que siguieran ese curso. Sin embargo, la cantidad de fraudes y anomalías detectadas llevó al gobierno a suspender esos procesos y ordenar a la PGN que los revisara a fondo.

Después de ver a Esther en la PGN, Escobar logró que buscaran en la casa de la cuidadora y la citaran para devolver a la niña. La cuidadora se presentó al a PGN y devolvió a Esther, junto con todas sus pertenencias.

Aunque encontrar Esther fue el día más feliz de su vida, Escobar ha descubierto todo lo que perdió. Más de un año de no saber nada de hija ha dejado profundas heridas en ambas.

"No se termina de adaptar 100% a mí. Me hala el pelo, me muerde me patea. Usted no se imagina lo difícil que es que un hijo propio lo rechace a uno", dijo.

Escobar está segura de que su hija fue maltratada durante el tiempo que pasó lejos de ella. La fiscalía busca pruebas de eso para adjuntarlas al expediente contra los acusados.

"No agarra los juguetes y cuando uno levanta la mano como para nalguearla se esconde en un rincón" dijo Escobar. Ambas acuden todas las semanas a terapia psicológica.

Solo cuando salen a jugar a un parque cercano a casa, en un barrio infestado de pandillas, Esther corre y ríe junto a su prima. Su mamá las vigila atentamente.

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