Paracaídista no pudo dar salto histórico, su globo voló

NORTH BATTLEFORD, Canadá (AFP) - El paracaidista francés Michel Fournier vio el martes cómo se evaporaba nuevamente su sueño de convertirse en el primer hombre en realizar un "gran salto" desde 40,000 metros de altitud, cuando su globo se voló y lo dejó en tierra.

Las condiciones meteorológicas eran perfectas, el cronograma estaba respetado al milímetro, el globo gigante inflado con 600,000 metros cúbicos de helio estaba pronto y el despegue de la barquilla de Michel Fournier, adosada al globo, era cuestión de minutos.

Pero el globo gigante se elevó sobre el aeródromo de North Battleford poco después de las 05H07 de la mañana (11H07 GMT) sin la barquilla en la cual estaba Fournier desde hacía casi tres horas.

Fournier, de 64 años, inhalaba oxígeno puro para purgar su sangre de nitrógeno, con el objetivo de evitar una embolia tras la variación súbita de la presión atmosférica durante el salto.

Como su barquilla daba la espalda al globo estratosférico, el paracaidista no pudo ver cómo el globo se volaba -llevándose su sueño- hacia el límpido cielo del centro de Saskatchewan, provincia del oeste canadiense cubierta de campos de trigo.

El equipo técnico de Fournier no pudo explicar de inmediato los motivos de este nuevo fracaso y anunció una conferencia de prensa hacia el mediodía (18H00 GMT).

El paracaidista planeaba establecer cuatro récords mundiales: el de la velocidad en caída libre (1.500 km/h), la duración de la caída libre, la altitud del salto y la mayor altura alcanzada por un hombre en un globo.

Tras el incidente, Fournier salió de la barquilla y se fue al hangar, mientras miraba el globo que se alejaba en el cielo.

El globo perdió luego progresivamente altitud y cayó a pocos kilómetros del aeródromo. Este tipo de globo gigante puede ser usado solo una vez, lo que significa que Fournier no podrá retomar en los próximos días -ni meses- su ambicioso proyecto de realizar el "gran salto", una ilusión que persigue desde hace 20 años.

Más allá de la hazaña que quería lograr, Fournier quería demostrar además que sería posible para los astronautas eyectarse de su nave en caso de tener problemas en el despegue, lo que aportaría una importante dosis de seguridad a los vuelos estratosféricos del futuro.

El paracaidista ya había postergado la realización de su sueño en 2002 debido a las condiciones meteorológicas y en 2003 tras un desgarro en la tela del globo estratosférico poco antes de la partida.

Un nuevo intento el lunes debió ser postergado a último momento debido a fuertes vientos que arriesgaban el ascenso del globo, una odisea de 40 kilómetros que llevaría más de dos horas, antes que el paracaidista se lanzara al vacío.

Fournier, que tiene más de 8,600 saltos en su haber y posee el récord francés del mayor salto en paracaídas, desde 12,000 metros, quería batir el récord del capitán estadounidense Joseph Kittinger, que en 1960 saltó desde 31,333 metros de altitud en el marco de un experimento médico.

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