Parlamentario y drag queen

ESTOCOLMO ( AP). En el Parlamento, es Fredrick Federley, un legislador serio y respetado del pequeño Partido de Centro. Pero unas pocas veces al año, se transforma en Ursula, una diva con pronunciadas pestañas, labios carnosos y vestidos ajustados.

En Suecia, un país altamente tolerante, las escapadas de este político de 31 años al que le gusta vestirse de mujer y dar un espectáculo de vez en cuando, pasaron inadvertidas hasta que alguien cuestionó su ética preguntando quién había aceptado un viaje costeado por el estado a las Islas Canarias, si Frederly el parlamentario o Ursula, la drag queen.

Federley no oculta que le gusta vestirse de mujer, con tacos altos, pelucas y abundante maquillaje. Y el tema no ha generado debate alguno ni en su partido ni en el Parlamento. Frederley afirma que sus gustos no afectan la confianza que le tiene el electorado.

" Los suecos son lo suficientemente sofisticados como para ver que son dos cosas totalmente diferentes. Las funciones oficiales son una cosa, y cuando a uno lo contratan para hacer un show en una fiesta es otra", declaró el legislador a la AP.

El principal diario sueco, no obstante, planteó la posibilidad de que las dos personalidades se hayan mezclado en enero, cuando Frederley viajó a las Canarias para escribir notas de turismo para hanky.se, un portal de la internet orientado a la comunidad gay sueca.

Federley y su compañero fueron invitados a la Gran Canaria, la principal de las islas, donde visitaron hoteles y spas, y el parlamentario se vistió de reina al presentarse en un club donde se prepara un festival de drag queens. Escribió un informe sobre su visita de cuatro días y le cobró al portal por su trabajo y por los gastos de viaje.

Sin embargo, el tabloide Aftonbladet sostuvo que el viaje fue auspiciado por una serie de empresas, incluida una aerolínea económica, y que podría haber habido un conflicto de intereses por su condición de legislador.

Cuando el diario le preguntó sobre el asunto, Federley dijo que " no había hecho el viaje como parlamentario, sino como reina gay".

El comentario generó enorme revuelo y burlas en los portales y en la blogosfera. Pero no se convirtió en un escándalo político que hiciese peligrar su carrera.

Federley le dijo a la AP que sus declaraciones habían sido sacadas de contexto. Que lo que quiso decir fue que la invitación había sido hecha a Ursula, no al legislador, y que en ningún momento quiso insinuar que había que aplicar patrones éticos distintos. Afirmó que se había tratado de un viaje de trabajo y que no había habido conflicto de interés alguno por su condición de parlamentario.

En Suecia los parlamentarios tienen derecho a realizar otros trabajos siempre y cuando informen de qué se trata y cuánto ganan. Federley dijo que el año pasado ganó el equivalente a unos 2,000 dólares con conferencias y presentaciones como Ursula, una drag queen que describió como una " grandiosa diva", interesada en " la industria de la moda, las pasarelas y las fiestas con glamour".

" Mi economía no depende de esto", aseguró. " Pero su surge la oportunidad de hacer algo extra divertido, lo hago de buena gana".

Un portavoz del Partido de Centro, Roger Tiefensee, dijo que no veía problema alguno con el viaje de Federley a las Canarias ni con sus presentaciones como Ursula porque eso no influía en su trabajo en el Parlamento.

" No opino sobre lo que hace un miembro del Parlamento en su tiempo libre, siempre y cuando no sea nada ilegal", manifestó.

Señaló que el hecho de que la mayoría de las críticas giren en torno a un posible conflicto de intereses y no en torno a la condición de drag queen de Federley revela lo lejos que ha llegado Suecia en relación con la aceptación de las distintas orientaciones sexuales.

" No es nada controversial y no se lo cuestiona como parlamentario por el hecho de que sea una drag queen", recalcó Tiefensee.

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