Recuperan prótesis de los crematorios, para su reciclaje

ZWOLLE, Holanda ( AP). En una bodega de reciclaje, todo parece normal: unos obreros hurgan entre contenedores para rescatar tornillos, varillas y bolas de hierro, que luego organizan para su procesamiento.

Así, a primera vista, es difícil darse cuenta de que los trozos alguna vez fueron prótesis de caderas, rodillas artificiales e implantes metálicos de todo tipo, rescatados de entre las cenizas de los crematorios.

Aunque reciclar las prótesis de la abuela fallecida puede parecer un negocio macabro, de hecho es una bendición para las funerarias, el medio ambiente y las propias familias, quienes saben que los implantes que le hicieron la vida más llevadera a sus seres queridos no terminarán en la basura.

Cuando se les pregunta a los familiares, casi nadie objeta que las cenizas sean tamizadas para aprovechar metales reutilizables, dijo Ruud Verberne, director de OrthoMetals, que cada año recupera 200 toneladas de metales importantes provenientes de las funerarias.

OrthoMetals envía sus camiones a 450 crematorios en 15 países europeos sin costo alguno, para recoger los metales. En su almacén en Zwolle, a 115 kilómetros (70 millas) al este de Amsterdam, separa los metales en cajas _hierro, titanio, acero inoxidable y la aleación de cromo-cobalto_ y los vende a comerciantes de chatarra al precio del mercado.

Después de deducir los costos _inclusive el transporte y los salarios de los seis trabajadores_ las ganancias retornan a los crematorios o a las asociaciones nacionales de funerarias, a fin de que sean donados a las instituciones de beneficencia de su elección, dijo Verberne.

Por lo general, los fondos se encausan a asociaciones contra el cáncer, instituciones de investigación o cualquier otra institución médica.

" Nunca tuvimos la idea de hacer esto para un provecho comercial", dijo en su fábrica de procesamiento de chatarra. " Es algo muy delicado. Se están recogiendo los metales que estaban en el cuerpo de una persona fallecida. No nos pertenece".

Cualquier tentación de ganancia personal también se ve desalentada por la inseguridad jurídica: ¿Quién posee realmente el material recuperado? ¿La familia, el crematorio o el servicio nacional de salud que pudo haber provisto los implantes de forma gratuita?

Los márgenes de utilidad son pequeños. Una cadera nueva le cuesta al paciente por lo menos 2.000 euros (2.700 dólares) antes de la cirugía, pero como desecho tiene un valor de apenas tres euros (4,10 dólares).

No sólo se pueden recuperar partes imperecederas de entre las cenizas. Al ser incinerados, los cuerpos portan gafas, relojes y anillos, incluso con monedas en sus bolsillos. A veces las puntas de acero de las botas de trabajo brillan entre el montón de restos.

Los crematorios recuperan los metales preciosos _como oro, plata o platino_ y se le ofrecen a la familia o se colocan en la urna funeraria. Artículos que funcionan con baterías, como los marcapasos, son retirados del cadáver antes de la cremación.

La empresa de reciclaje recoge, para su fundición, los crucifijos dorados, asas y adornos que fueron retirados de los ataúdes antes de que éstos sean introducidos con el cuerpo a un horno a 900 grados centígrados (1.650 Fahrenheit).

Ninguno de los implantes se reutiliza directamente, aunque se encuentre en estado perfecto, por respeto a los muertos, dijo Verberne. La compañía también recibe de los fabricantes los implantes que nunca se vendieron o que están obsoletos, todavía en sus cajas.

Aunque es un servicio inusual, OrthoMetals atiende a una industria de rápido crecimiento. Los cementerios son cada vez más escasos y caros, y la mayoría de las familias saben que a menos que se paguen los altos costos de mantenimiento, los cementerios generalmente retiran los ataúdes después de 20 años y entierran los restos en fosas comunes.

Esto hace que la cremación sea un opción que cada vez más familias eligen, pues las urnas funerarias requieren espacios mucho más pequeños que los ataúdes.

En Holanda, un país con una fuerte tradición calvinista y donde los entierros solían ser la norma, ahora el 55% de los muertos son incinerados, y la cifra está aumentando. En Japón, casi todos los cuerpos son incinerados.

El cementerio Kranenburg en Zwolle, a unos 10 minutos de la bodega, es un tranquilo terreno arbolado, con tumbas sutiles. Entre las lápidas en el camino hacia el crematorio hay una que lleva el epitafio: " Su vaso está vacío, su cigarro se apagó". Detrás del crematorio, grandes contenedores verdes con implantes descartados están llenos y a la espera de su recolección.

" Hace unos 20 años simplemente mandábamos esas cosas a la basura y ahora vemos que estos materiales pueden ser utilizados", dijo el director Bert Holthof. " Y además es una buena solución comercial".

Holthof dijo que alrededor de un tercio de las 1.000 cremaciones que realiza la funeraria cada año, resulta en metales recuperables.

OrthoMetals también tiene centros de acopio en Estados Unidos, Canadá y Australia. En lugar de recogerlos en camiones, los metales reciclables son puestos en cajas por los crematorios antes de enviarlos por servicio de paquetería.

La compañía comenzó en 1997 cuando Verberne, quien ya estaba en el negocio del reciclaje, conoció a Jan Gabriels, un cirujano ortopédico que atendió un problema de cadera en la hija de Verberne, de apenas un año de edad. Gabriels le comentó que le implantó una cadera nueva a una mujer de 84 años de edad, apenas unas semanas antes de que la anciana falleciera.

Los dos hombres reflexionaron que esa prótesis probablemente terminaría en un vertedero o que sería enterrada en algún cementerio sin más utilidad. Verberne dijo que ambos decidieron entonces crear una asociación para " hacer algo que valga la pena con los metales".

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