Vivos y muertos comparten salón de una familia taiwanesa

MADRID (AFP). Cuatro miembros de una familia taiwanesa convivieron durante días con los cádaveres de tres de sus familiares tendidos en el salón de su domicilio sin denunciarlo a la policía.

Tres cuerpos, el del padre y el de dos niños (una niña y un adolescente), de esta familia instalada desde 2006 en la localidad madrileña de San Martín de Valdeiglesias fueron encontrados el miércoles en "avanzado estado de descomposición", según los servicios de emergencia.

En el domicilio estaban igualmente la madre y sus otros tres hijos, dos niñas y un niño, vivos pero enfermos, después de haber vivido durante semanas en un "ambiente de inmundicia y suciedad".

Tras más de un mes de ausencia, el colegio de los chicos se puso en contacto con el ayuntamiento, que pidió a la policía que se presentara en su domicilio.

"Nos hemos encontrado con una tragedia, pero estoy seguro de que si la policía y el protocolo contra el absentismo escolar no hubiera funcionado, el resto de la familia podría haber muerto también de inanición o por la suciedad", declaró Pedro Martín, alcalde de la localidad.

No se encontró rastro alguno de violencia en los cuerpos. Los investigadores han descartado la hipótesis de un homicidio o de un asesinato y apuntan a que posiblemente se tratara de alguna enfermedad vírica como la meningitis.

Según algunos testimonios recogidos por el diario El País, la familia podría haber sido influida "por algún tipo de brujo o profeta de su país" que les había obligado a permanecer con los cadáveres en la casa.

Los supervivientes de esta familia fueron trasladados al hospital y sometidos a un exhaustivo reconocimiento médico.

Serán las autopsias las que determinen las causas exactas de los fallecimientos.

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