Una boxeadora noquea tabúes sobre el deporte femenino en Arabia Saudita

Mientras suelta potentes puñetazos al resguardo de miradas indiscretas, una entrenadora de boxeo en Arabia Saudita ejerce un derecho vulnerado durante mucho tiempo para las mujeres en este reino musulmán ultraconservador: el derecho a practicar deporte.

Halah Alhamrani, de 41 años, dirige un gimnasio privado, exclusivo para mujeres, llamado Flag (Fight Like a Girl - Pelea como una chica) en la ciudad occidental de Yedá, en la costa del Mar Rojo. Allí da cursos de acondicionamiento físico como el CrossFit.

En un país en que el ejercicio físico en público es considerado indigno para las mujeres, Alhamrani pone su granito de arena para dotar de autonomía a las nuevas generaciones de mujeres, que hasta ahora no habían tenido contacto con el deporte.

"Cada día llegan mujeres que nunca han practicado deporte, algunas lo hacen con sus madres", explica a la AFP desde su lugar de trabajo, abierto al público en 2016.

"Y ellas se van más seguras de sí mismas. Las madres se me acercan y me dicen: 'gracias por ofrecer ese sentimiento de emancipación'", añade.

Con indumentaria deportiva, varias mujeres levantas pesas, practican técnicas de boxeo y golpean con fuerza un punching-ball.

Antes se han quitado las abayas, la tradicional túnica negra que cubre el cuerpo de las mujeres en este país del Golfo.

Son cerca de 150 mujeres, muchas de ellas sauditas pero también de otros países vecinos, y comparten un gran sentimiento de camaradería.

"Dura de pelar", proclama un poste en el muro.

"A veces nos sentimos como en una merienda para mujeres, pero sin té ni galletas", bromea Alhamrani.

Importantes reformas sociales en Arabia Saudita, entre ellas un histórico decreto que permite a las mujeres conducir a partir de junio, son reflejo de la lucha, a menudo en soledad, de mujeres como Halah Alhamrani por conquistar libertades fundamentales.

El gobierno, bajo el dictado del joven príncipe heredero Mohamed bin Salmán, busca dinamizar el deporte femenino, a riesgo de que ello suscite el recelo de los religiosos conservadores.

Cuatro mujeres del país participaron en los Juegos Olímpicos de Rio en 2016, después de que sólo dos inaugurasen la representación femenina olímpica de Arabia Saudita en Londres-2012.

En 2016, la princesa Reema bint Bandar fue designada para supervisar el desarrollo del deporte femenino en el reino, orientado hacia la educación física obligatoria para las chicas, que estuvo prohibida hasta 2014.

La propia Alhamrani está inmersa en la elaboración del nuevo programa escolar público.

Por el momento, su gimnasio funciona en un complejo residencial, detrás de cristales opacos y sin una señalización exterior que indique la actividad que se desarrolla.

Las sesiones sirven a algunas mujeres como terapia, señala Alhamrani.

A veces incluso lloran de emoción al sentir la liberación que les proporciona el deporte, añade.

"Yo era una madre tímida que no podía mirar a la gente a los ojos", dice una mujer de 36 años que acude regularmente a la sala.

Este gimnasio "me dotó de una voz que había perdido, me dio una fuerza cuya existencia desconocía".

Pero Halah Alhamrani precisa que algunas mujeres abandonan tras empezar a "mostrar un arrojo" que los hombres ven como una amenaza para la familia.

"Mi marido no está contento", es una de las razones que escucha la propietaria del club.

En virtud del sistema tutelar aún vigente en Arabia Saudita, un miembro masculino de la familia -generalmente el padre, el marido o el hermano- debe otorgar una autorización a una mujer para que estudie, viaje o realice trámites administrativos.

La falta de deportistas referentes y de entrenadoras frena asimismo al deporte femenino.

El número de gimnasios aumenta lentamente, pero la idea de que sean mixtos sigue siendo un tabú.

"El deporte es emancipación", afirma Lina Almaeena, miembro de la Shura (Consejo Consultivo) del reino y directora del Jeddah United, el primer equipo femenino de baloncesto en Arabia Saudita.

"Nosotras no peleamos por eventos deportivos mixtos sin abaya. Nuestro objetivo es ir al encuentro de nuestra cultura. Nuestro objetivo es una participación masiva de las mujeres en el deporte".

 

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