Los desamparados encuentran "dios de la vista" en Nepal

HETAUDA, Nepal ( AP). Raj Kaliya Dhanuk espera sentada en un banco de madera, descalza, con un sari hecho jirones. Sus ojos, cubiertos con una capa vidriosa que parece neblina, se quedan observando la nada.

Por casi un año, las cataratas han dejado ciega a esta abuela de 70 años de edad. Con pocos recursos, Dhanuk asumió que moriría en la oscuridad. Pero ahora espera en silencio a las afueras de una sala de operaciones, en la que será atendida por el llamado Dios de la Vista de Nepal.

" Estoy desesperada. Si tan solo pudiese ver de nuevo a mi familia", murmura la mujer en su lengua natal.

Dhanuk y otros 500, muchos en su primera visita a un doctor, han viajado por días en bicicleta, motocicleta, autobús o incluso cargados a cuestas por sus familiares. ¿El objetivo? Llegar hasta la clínica del doctor Sanduk Ruit.

Cada paciente busca el milagro anunciado en promociones radiales. El maestro de la cirugía de Nepal puede pinchar, cortar y retirar las masas gelatinosas de los ojos, para luego rellenar el espacio con un minúsculo cristalino artificial, todo esto en cerca de cinco minutos. Sin cobrar ni un centavo.

Las cirugías, que cuestan 25 dólares por persona, son costeadas gracias a donaciones y una tarifa pagada por personas más adineradas cuando se someten a cirugías.

Ruit puede devolverle la vista a uno tras otro de sus pacientes, como un ensamblaje de vehículos en masa, porque es el pionero de una técnica que permite remover las cataratas sin tener que coger puntos, gracias a dos pequeñas incisiones.

En algún momento este tipo de cirugía para las masas fue rechazada por la comunidad internacional, que la tachó de impensable e irresponsable, pero hace casi dos décadas la técnica empezó a propagarse de Nepal a otros países pobres.

Miles de doctores, desde Norcorea a Nicaragua, han sido entrenados para entrenar a otros, con la esperanza de disminuir las cataratas, la principal causa de ceguera en el mundo con 18 millones de personas afectadas.

Ruit calcula que entre 3 y 4 millones de personas han recuperado la visión con este método. Muchos residen en países en desarrollo, donde la ceguera puede ser peor que la muerte por la carga que representa para familias que ya están asfixiadas por muchos otros problemas.

" Te das cuenta que hay gotas que crean océanos", dijo el galeno de 55 años, quien calcula que él solo le ha removido las cataratas a unas 100,000 personas.

" Nunca he visto nada como esto", dijo el doctor Paul Yang del Centro Moran de Visión de la Universidad de Utah, quien viajó a Nepal para aprender la técnica de Ruit. " En Estados Unidos toda la parte tecnológica es más moderna y más optimizada, pero no puede competir con el volumen de acá".

Con el método de Ruit, la visión no es tan nítida como con el tipo de cirugía más costosa que se hace en países más desarrollados, pero está bastante cerca de serlo, según un estudio realizado por el doctor David Chang, un prestigioso médico experto en cataratas de la Universidad de California.

Las cataratas, que forman una película grisácea que cubre el cristalino del ojo, generalmente aparecen en personas mayores, pero se han dado casos de niños que las padecen. En una primera etapa, el mal hace que la visión se nuble porque el ojo no puede enfocar correctamente. A medida que crece, puede llegar a bloquear totalmente la entrada de luz.

Dhanuk tiene cataratas en sus dos ojos. Ella, junto a otros como en una fila de hormigas, son sometidos a exámenes de la vista, reciben anestesia y de allí pasan a una de las cuatro camillas de operación.

Dhanuk, quien tiene la fisionomía de una niña de 10 años, es cargada hasta la camilla.

" Tengo miedo", dice la anciana, preocupada por el posible fracaso de la operación. Pero pueden más las ganas de recuperar su independencia, volver a comer sola, ir al baño sin ayuda y dedicarse a sus tareas diarias.

Luego de abrir un túnel y una incisión de entrada al ojo, que Ruit compara con pinchar un huevo hervido, el oftalmólogo remueve una masa gruesa y amarillenta y luego usa una especie de aspiradora para terminar de limpiar el ojo. Luego inserta el cristalino artificial.

A la mañana siguiente en el campamento de Hetauda, Ruit se prepara para retirarle las bandas de los ojos a cinco filas de cerca de 200 pacientes.

Tan pronto como le retira las vendas a Dhanuk, su cara se ilumina de alegría a medida que observa el cielo azul, el césped y los pacientes a su alrededor.

" Solía rezarle a todos los dioses y diosas para que me devolvieran la visión", dice Dhanuk. " Le recé a Dios, pero creo que Dios lo hizo a través de este doctor".

El mayor orgullo de Ruit es llevar su técnica a otras partes, al entrenar a doctores de todo el mundo. El maestro nepalí dice que su plan es llevar su método a todos los países en desarrollo.

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