Un hotel de lujo de Washington se vuelve ecológico

WASHINGTON ( AFP). Clientes adinerados que aceptan no cambiar las sábanas, candelabros del siglo XIX iluminados con bombillas de bajo consumo: en Washington el hotel Willard, uno de los más antiguos y prestigiosos de la capital estadounidense, se vuelve ecológico.

" Nuestro objetivo es que el Willard tenga las mejores prácticas ecológicas de toda la industria hotelera", afirma Hervé Houdré, al frente de este palacio instalado desde 1847 frente a la Casa Blanca.

Este francés que dirigió el Plaza Athénée y el Crillon de París inició en 2005 una cruzada para que este hotel de lujo de 332 habitaciones y perteneciente a la cadena IHG (Intercontinental-Holiday Inn) " sea el primero del mundo en funcionar enteramente con energías renovables".

" No se trata de una operación de marketing sino de responsabilidad de parte de la hotelería. Producimos muchos desechos, consumimos mucha energía. Nuestra responsabilidad con la humanidad es mayor", añadió Houdré, ardiente defensor de la economía sostenible que confía " soñar a veces con ser Bono, poder hacer un concierto gratuito y donar medio millón de dólares a una causa".

El hotel, que albergó a Abraham Lincoln en vísperas de su investidura y a Martin Luther King antes que pronunciara su famoso discurso " Tengo un sueño", funciona actualmente enteramente con energía eólica, comprada con créditos.

" Eso cuesta más caro", reconoce el director. " Pero para compensar, remplazamos todas las bombillas incandescentes del hotel por lámparas de bajo consumo y ahorramos así en 2006 el 13% de nuestra factura energética, unos 130,000 dólares", afirma Houdré.

A su llegada, el hotel pregunta a los clientes si -para proteger el medio ambiente- aceptan que sus sábanas y toallas sean cambiadas con menos frecuencia.

También se puede optar por donar un dólar por noche, que es volcado a proyectos de desarrollo sostenible, como la construcción de pozos en una reserva india o en Sudáfrica.

" Aproximadamente el 45% de los clientes acepta no cambiar de toallas o sábanas. Los europeos están más dispuestos que los estadounidenses, pero hemos notado una evolución desde hace algunas semanas", explicó Eric Dietz, responsable de las habitaciones. Y el 78% de los clientes acepta pagar un dólar adicional por cada noche de hotel para proyectos de desarrollo sostenible.

Todos los productos usados en este palacio -desde la pintura hasta el jabón- son elegidos por su inocuidad ecológica.

Y por supuesto, en la cocina la mayoría de los ingredientes usados en una gastronomía más bien francesa son "bio" o cultivados local,mente. En el otro extremo de la cadena, los desechos son clasificados: plásticos, cartones y desechos orgánicos se van como compost, a razón de unas 3,000 toneladas semanales.

Los clientes lo aprecian, asegura el personal. " La gente vuelve debido a esto", afirma Fabien Odry, encargado de la clientela diplomática, que recuerda la satisfacción de una delegación filipina feliz de descubrir que el pescado servido no era una especie protegida.

" Cuando se tiene un hotel se puede tener una pequeña influencia sobre las cosas", asegura Hervé Houdré.

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