Ni se le ocurra tomarle el pelo a los candidatos en Brasil

RIO DE JANEIRO ( AP). En Brasil, las elecciones presidenciales son un tema tan serio que no se permite hacer bromas sobre los candidatos.

Al lanzarse el martes la primera tanda de avisos políticos con miras a los comicios del 3 de octubre, comediantes y caricaturistas a los que les gusta ridiculizar a los candidatos planean realizar manifestaciones en todo el país el domingo para defender su derecho a tomarles el pelo.

Dicen que la ley que prohibe ridiculizar a los candidatos en los tres meses previos a las elecciones son una herencia de la dictadura, que compromete la libertad de expresión y empaña la reputación del país.

" ¿Sabe de otra democracia en el mundo con normas como éstas?", pregunta Marcelo Tas, punzante conductor de un programa cómico semanal televisivo en el que se burlan de políticos y celebridades.

Los defensores de la medida dicen que evita que se tergiverse la imagen de los candidatos, se asegura que compiten en igualdad de condiciones y se estimula a que los candidatos sean francos, sin temor de ser ridiculizados.

La ley es un tema candente entre los usuarios de Twitter y objeto de numerosas columnas en diarios y revistas.

Tas es un cómico que se dedicó al periodismo y comenzó a ridiculizar a los políticos hacia el final de la dictadura de 1964-1985, tildando de corruptos a muchos líderes cuando nadie se animaba a hacerlo.

Pero 25 años después del retorno de la democracia, su programa " CQC" no puede hacer bromas sobre los candidatos que pujan por suceder a Luiz Inacio Lula da Silva. El conductor de 50 años dice que se trata de " un tipo de locura muy particular de los brasileños".

Tomarle el pelo a los candidatos en la recta final de la campaña presidenciales una infracción que puede ser castigada con multas de hasta 112,000 dólares y la suspensión de licencias de transmisión de radios y canales de televisión.

Ha habido pocos casos de multas. Pero Tas y otros dicen que esos episodios aislados bastaron para que la radio y la televisión se autocensuren durante las elecciones.

La ley establece que los programas de radio y televisión no pueden " apelar a trucos, montajes y otros recursos de video o sonido para degradar o ridiculizar a un candidato, partido o coalición".

Dado que la internet no necesita licencias del gobierno, no es afectada por la ley.

Fernando Neves, ex director del tribunal electoral, sostuvo que la ley es justa.

" Un medio no puede hacer bromas que hagan quedar mal a un candidato", declaró hace poco al diario O Globo. " Así son las cosas. La ley no lo permite y considero que hay buenas razones para ello".

El columnista Clovis Rossi a menudo recurre a la astucia para hacer quedar mal a los candidatos políticos en su columna del diario Folha de Sao Paulo. Por ser periodista de un medio impreso, la ley tampoco lo abarca, pero de todos modos considera que es una medida " ridícula" que busca " castrar permanentemente el derecho del electorado a la información".

" No creo que sea una amenaza a la libertad de prensa, sino más bien una amenaza a la inteligencia del pueblo brasileño", manifestó. " He cubierto la política brasileña por muchos años y tal vez esté anestesiado. Si uno analiza la realidad brasileña con la perspectiva de un extranjero tal vez resulte asombroso".

Un reciente editorial de O Globo sostuvo que la ley " sería impensable en la democracia más vibrante, la de Estados Unidos".

Vetadas las bromas, los brasileños tienen por delante semanas de cobertura aburrida de candidatos a veces estrafalarios.

Dilma Rousseff, la candidata oficialista que encabeza las encuestas, tiene una forma de hablar particular y un estilo duro que han hecho que se la llame la " Dama de Acero".

Su principal rival, José Serra, es considerado un individuo sin el menor carisma, un tecnócrata capaz pero torpe.

El comediante Helio de la Pena, del popular programa televisivo " Casseta and Planeta", escribió hace poco en una columna publicada por Folha que la ley da " la impresión de que los candidatos son víctimas indefensas de las bromas".

"Los políticos brasileños están protegidos por una legislación absurda y exagerada", expresó. " Es como si los pobrecitos sufriesen de un hostigamiento de los cómicos".

El consejo de Tas a los políticos brasileños es que sigan el ejemplo de los estadounidenses, incluido el presidente Barack Obama.

" La curva de crecimiento de la popularidad de Obama mejoró cuando apareció en programas humorísticos", declaró. " Cuando permites que te entrevisten o te critiquen, como hacemos en mi programa, recibes algunos golpes pero presentas un lado más humano que puede gustarle al votante".

" El humor no es otra cosa que una exageración de la realidad. Haces una observación que es una caricatura de la realidad, que puede ayudar a la gente a pensar sobre un tema con otra perspectiva", añadió.

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