Abatidos edificios, 2 heridos en sismo de Nueva Zelanda

CHRISTCHURCH, Nueva Zelanda (AP). Un sismo de magnitud 7,1 abatió chimeneas y muros, agrietó las carreteras e hizo que cayeran al suelo muchos residentes la madrugada del sábado en la zona neozelandesa de South Island. El primer ministro dijo que fue un milagro que no hubiera muertos.

Solamente dos heridos graves causó el sismo, que despertó a miles de personas a las 4:35 de la madrugada con el epicentro cerca de la ciudad meridional de Christchurch. Hubo informes de que algunas personas quedaron atrapadas en edificios dañados _ aunque al parecer ninguna fue aplastada por los escombros _ y algunos saqueadores entraron en algunos comercios dañados en esa ciudad de 400,000 habitantes.

Extensas zonas de la región quedaron sin electricidad, las carreteras fueron bloqueadas por los escombros y las conducciones de gas y agua quedaron interrumpidos, dijo el alcalde de Christchurch, Bob Parker. Chimeneas y paredes de edificios viejos quedaron reducidas a escombros y Parker advirtió que la continuidad de los temblores secundarios podría hacer que se desprendieran restos de los edificios dañados.

"Todos nos sentimos asustados, hemos tenido algunos remezones significativos, dijo Parker a un canal de televisión. "Esta noche somos personas que enfrentan un gran desastre natural, tratando de ayudarnos mutuamente ... y estamos agradecidos de que no haya habido pérdida de vidas humanas".

La agencia estatal geológica GNS Science dijo que hubo 29 sismos secundarios en las 14 horas que siguieron al primero, con magnitudes de 3,7 a 5,4.

Se declaró el estado de emergencia y las fuerzas militares se aprestaban para asistir en las tareas necesarias tras el sismo, cuyo epicentro se encontraba a 30 kilómetros (19 millas) al oeste de Christchurch, según GNS Science. No se emitieron alertas de tsunamis.

El primer ministro John Key, que voló a Christchurch para inspeccionar los daños, dijo que fue "un absoluto milagro" que nadie muriera.

Advirtió que podrían pasar meses antes de que sea conocida la cuantía de los daños, aunque según las primeras valoraciones podrían costar por lo menos 2,000 millones de dólares neozelandeses (1,400 millones de dólares) las reparaciones.

A medida que se acercaba la noche y se incendiaba un edificio histórico cerca del centro de la ciudad, las autoridades ordenaron a los residentes que permanezcan en sus casas hasta el domingo por la mañana. Parker dijo que el toque de queda ayudará a evitar que la gente se acerque a unos 120 edificios del centro urbano que resultaron extensamente dañados.

Unos 90 policías adicionales fueron enviados por aire a Christchurch para ayudar, y es muy probable que se les sumen fuerzas militares el lunes en las tareas de recuperación, agregó.

Los equipos de rescate establecieron centros de acomodo en las escuelas de las áreas suburbanas para alojar a centenares de personas que tuvieron que abandonar sus domicilios dañados, dijo el vocero de la defensa civil Murray Sinclair.

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