Abucheos contra Rousseff en el Mundial anticipan campaña electoral en Brasil

Los insultos coreados contra la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, en la ceremonia inaugural del Mundial de fútbol anticiparon la campaña para las elecciones presidenciales de octubre próximo en Brasil al ser interpretados hoy por la oposición como muestras del malestar en el país.

"Rousseff está cosechando lo que plantó", coincidieron en afirmar el senador Aecio Neves, que hoy fue proclamado candidato presidencial por el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), y el exgobernador del estado de Pernambuco Eduardo Campos, aspirante a la jefatura del Estado por el Partido Socialista Brasileño (PSB).

Para los líderes opositores, que escoltan a la mandataria en las encuestas sobre intención de voto, los abucheos e insultos contra Rousseff reflejan el creciente malestar en el país, que ha quedado claro con las multitudinarias manifestaciones por mejores servicios públicos que vienen sacudiendo Brasil desde el año pasado.

Parte de los manifestantes critica los altos gastos del Gobierno en la organización del Mundial Brasil 2014 y asegura que esos recursos tendrían mejor destino en la educación y la salud.

Pese a que se abstuvo de pronunciar el tradicional discurso presidencial en la ceremonia de apertura del Mundial para evitar hostilidades, la mandataria fue abucheada en al menos cuatro veces, especialmente cuando su imagen aparecía en las pantallas.

Parte de los asistentes llegó a entonar un sonoro "Dilma, que te den por el culo" que fue escuchado no sólo en el estadio sino en las transmisiones de televisión.

El asunto volvió a ser abordado este sábado en las convenciones en las que los algunos partidos escogieron a sus candidatos para las elecciones del 5 de octubre y en las que los líderes opositores, pese a condenar los insultos, reiteraron que los abucheos muestran la indignación de la población.

" Creo que es inaceptable insultar a la presidenta, pero, por otra parte, es aceptable manifestar ese sentimiento de malestar que hay en la sociedad", afirmó el expresidente brasileño Fernando Henrique Cardoso en la convención del opositor PSDB.

" Sé que la indignación tiene sentido pero no podemos perder la razón. Y no perder la razón, en este caso, es participar del debate y vencer a la presidenta por el voto (y no por los insultos)", afirmó Campos, del PSB, en otro acto electoral.

" El pueblo la mandó al lugar que debería mandarla. Tenemos que enfrentar a un Gobierno que no tiene más coraje de salir a la calle y al que el pueblo sólo puede abuchear cuando aparece en la pantalla", aseguró el exlíder sindical y diputado federal Paulo Pereira da Silva, presidente del Partido de la Solidaridad.

El primero en salir en defensa del Gobierno fue el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, padrino y antecesor de Rousseff, para quien los abucheos serán vengados con la victoria en las urnas.

Ante unos 2.500 militantes del PT en Recife, Lula le pidió a sus correligionarios que se preparen para una campaña electoral "muy violenta".

" No fue una ofensa a la presidenta. Fue un acto cretino. Esta campaña corre el riesgo de ser una campaña violenta porque la elite está consiguiendo hacer lo que nunca ocurrió: despertar odio y que el tome cuenta de la campaña", afirmó.

El exjefe de Estado atribuyó los abucheos a los sectores más ricos de la población brasileña. "Dilma ¿viste a alguien en el estadio con cara de pobre? No había nadie, ningún moreno. Era la parte bonita de la sociedad, que comió toda la vida y llegó al estadio para mostrar que la educación viene de la cuna", dijo.

Rousseff, que ya había dicho que no se intimidaría con insultos ni con agresiones, afirmó en el acto partidario que perdonaba a quienes la ofendieron.

" Ya aguanté mucha cosa, agresión física, tortura... y no cambié de ideas. Pero no quiero revanchismo. Quien perdona, gana. Pero perdonar no es olvidar, perdonar no es compartir eso; perdonar es no dejar que ese veneno entre en tu corazón. El veneno del odio", dijo.

El viernes, en un acto público, la presidenta aseguró que no se intimidó ni cuando fue violentamente torturada en prisión por un largo período tras ser detenida por sus vínculos con organizaciones que combatían la entonces dictadura brasileña (1964-1985).

" Quiero recordarles que en mi vida personal enfrenté situaciones de mayor grado de dificultad. Situaciones que llegaron al límite físico. Lo que soporté no fueron agresiones verbales sino físicas. No serán los insultos los que me van a intimidar, a atemorizar. Eso no me afecta, no perdí el ánimo ni lo perderé", afirmó.

Según los últimos sondeos, la intención de voto de Rousseff se sitúa en un 38 %, frente al 22 % de Neves y al 13 % de Campos.

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