Acusados de Guantánamo, figuras de bajo nivel en mayoría

BASE NAVAL DE LA BAHÍA DE GUANTÁNAMO, Cuba (AP). El chofer de Osama bin Laden, quien recibió una condena a cinco años de cárcel, no es muy diferente de la mayoría de los 265 prisioneros en la bahía de Guantánamo: se trata de una figura de bajo nivel que al parecer no ha participado en actividades terroristas.

Sólo un pequeño grupo de recién llegados, previamente bajo custodia de la CIA, entre ellos cinco presuntos participantes en el complot del 11 de septiembre de 2001, parecen adecuarse a la imagen de militantes intransigentes que amenazan la existencia de Estados Unidos y serían tan peligrosos como para requerir ser juzgados por un tribunal especial.

Los funcionarios militares norteamericanos que actuaron como jurados en el primer proceso quedaron claramente convencidos de que el chófer de bin Laden no era tan peligroso como quería hacerlo creer la fiscalía. Y fue por eso que Salim Hamdan fue absuelto de cargos de conspirar con al-Qaida y condenado, en buena parte, por manejar el automóvil en que se desplazaba bin Laden.

La leve sentencia del jueves permitiría que Hamdan pueda ser liberado para fines de 2008.

Los próximos casos son también contra personajes menores. El cargo más grave es de que algunos de ellos lanzaron granadas contra soldados de Estados Unidos en Afganistán. No se trata de actos de genocidio o de la matanza de civiles que la mayor parte de las personas asocian con crímenes de guerra.

Fiscales militares arguyen que inclusive figuras de bajo nivel en la milicia religiosa Talibán o en al-Qaida violaron las leyes de guerra al no usar uniformes y al no servir bajo bandera de un país.

Esos fiscales rechazaron procesar a los prisioneros de Guantánamo ante cortes normales, civiles o militares. Y optaron en cambio por juzgarlos ante un tribunal especial que mantiene evidencias en secreto, alegando que de esa manera se protegen fuentes y técnicas de inteligencia. Ese tribunal permite también usar como pruebas evidencias obtenidas por métodos que los críticos consideran torturas, tales como no dejar dormir a los prisioneros, someterlos a temperaturas extremas, ya sea un calor intenso o un frío gélido, u otros métodos de interrogatorio no aceptados en tribunales normales.

Muchos observadores del proceso a Hamdan dijeron que nada acerca de él sugirió que el gobierno necesitaba juzgarlo en un tribunal especial.

"Si el gobierno oye el mensaje del jurado, no usará este viciado tribunal de guerra para procesar conductas que no violan las leyes de guerra", dijo el viernes Ben Wizner, de la Unión de Libertades Civiles de Estados Unidos, en declaraciones formuladas en esta base militar emplazada en el sureste de Cuba.

Inclusive algunos simpatizantes de las comisiones militares, como son llamados estos tribunales especiales, creen que la fiscalía trató de llegar demasiado lejos en el caso de Hamdan.

"La lección que espero el gobierno aprenda de este caso, entre otras cosas, es que ... no hay que traer débiles o superficiales acusaciones de conspiración", dijo Charles "Cully" Stimson, ex subsecretario de Defensa para asuntos de detenidos, en un mensaje por correo electrónico enviado a The Associated Press.

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