Alauitas pagan un enorme precio al apoyar a Assad

Los carteles con fotografías de soldados sirios muertos, colocados por familiares para conmemorar a sus hijos fallecidos en el combate contra rebeldes, cubren paredes por toda la provincia costera de Tartús. Los improvisados murales de muerte ilustran el precio que están pagando los partidarios del presidente Bashar Assad para defender su régimen.

Los hombres vestidos de color caqui frecuentemente posan con armas, con la imagen de Assad colocada a menudo arriba de la del soldado muerto.

Para los partidarios del gobierno, Assad es sinónimo de Siria, particularmente en Tartús, un pintoresco puerto mediterráneo con población mayormente alauita, una rama del islam chiita que es la fe que profesa la familia de Assad. Para la minoría alauita de Siria, no existe más salida que respaldar al presidente, a pesar del rumor de disidencia. Los rebeldes con frecuencia toman indiscriminadamente como blanco a los alauitas porque son vistos como el pilar más firme del régimen de Assad, y porque los extremistas entre los rebeldes los consideran herejes.

Han muerto más soldados de Tartús que de cualquier otra región de Siria en la lucha para sofocar la rebelión armada que buscar derrocar a Assad, que está ahora en su cuarto año.

"Este es el precio que debemos pagar por el país", dijo Ramadan Haidar, cuyo hijo de 23 años Mahmud murió combatiendo en el norte de Siria. "Porque si el país no recupera su soberanía, entonces habré perdido a mi hijo y mi hogar".

Es poco probable que disminuya la necesidad de hijos de Tartús, dado que el gobierno parece desesperado por soldados conforme avanza el conflicto.

En la guerra han muerto aproximadamente 4.000 soldados de Tartús, según un funcionario sirio que pidió no ser identificado debido a que no estaba autorizado a hablar con la prensa.

La cifra representa cerca de 10% del número de soldados muertos calculado en 40.400, a pesar de que la población de Tartús es de menos de un millón de personas, menos de una vigésima parte de la población siria antes de la guerra, la cual era de 23 millones. Los alauitas representan alrededor de 13% de la población del país, y están concentrados en las provincias costeras y la ciudad de Homs, en el centro de la nación.

No son los únicos que han muerto en la guerra. Las fuerzas armadas de Siria representan la conformación sectaria del país, el cual es mayoritariamente musulmana sunita, combatiendo con rebeldes musulmanes sunitas. Pero las tropas alauitas son en las que más confía el gobierno.

Mahmud, hijo del maestro de escuela Haidar, murió hace dos años en un ataque suicida con explosivos. La casa de la familia en el poblado de Dweir Sheikh Saad, en la provincia de Tartús, es ahora un monumento conmemorativo al joven, adornado con fotografías de Mahmud vestido con el uniforme de las fuerzas armadas sirias, con su novia, con sus dos hermanas.

La esposa de Haidar, Ibtisam, de 43 años, guardó las pertenencias de su hijo, incluidos los cojines rojos en forma de corazón que le dio su novia. Ella tenía puesto un collar con un pendiente con el rostro de Mahmud, el cual aprisionaba mientras describía el orgullo que sentía por su hijo por unirse al ejército sirio.

"Fue sacrificado por la patria", dijo, sonriendo. "Él está en mi corazón. Hablo con él y me hace sentir mejor", agregó.

El poblado ubicado entre campos de olivos ha perdido hasta ahora 34 hombres, dijo el alcalde Mohamed Shaban.

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