Amigos describen a soldado de EEUU canjeado

El sargento Bowe Bergdahl siempre parecía estar a la búsqueda de algo que definiera su vida.

Criado en Hailey, en las montañas de Idaho, se le podía encontrar en la biblioteca pública leyendo un libro o bien al aire libre, andando en bicicleta por las colinas que rodean la pequeña población.

Bailaba ballet, practicaba esgrima, estudiaba lenguas extranjeras, entre ellas el ruso, y fue tripulante en un velero que hizo la travesía desde Carolina del Sur en el Atlántico hasta California en el Pacífico.

Tal vez la curiosidad y la afición por las artes marciales lo llevaron a enrolarse en el ejército en junio de 2008, según su ex maestra de danza, Sherry Horton.

"Creo que Bowe apreciaba el rigor, era lo que le gustaba en el ballet", dijo Horton. "Y realmente creía en servir al país y asegurarse de que estaba del lado del bien".

Ahora que se recupera luego de cinco años como prisionero del Talibán en Afganistán y se discute si es un héroe o un desertor, algunos que lo conocen dicen que es una personalidad demasiado multifacética para resumirla en blanco y negro.

Sus padres, Bob y Jani Bergdahl, fueron a Hailey hace unos 30 años en busca de paz y tranquilidad, dicen vecinos. Tanto él como su hermana mayor, Sky, fueron educados por sus padres en el hogar.

No es fácil caracterizar la población de Hailey. Los vecinos valoran su intimidad, y ese rasgo, combinado con la presencia cercana del lujoso centro de esquí Sun Valley, ha llevado a decenas de celebridades a construirse casas de descanso en el lugar.

Pero la llegada de la gente rica no ha provocado cambios en la actitud informal y la firme lealtad de la mayoría de los vecinos.

En 2009, cuando Bergdahl fue capturado por insurgentes después de presuntamente salir de su cuartel, la comunidad se negó a hablar con la prensa hasta que los padres dieron su autorización a Sue Martin, la dueña de un café donde él había trabajado de joven.

Martin se convirtió en la vocera extraoficial del pueblo en todo lo relacionado con Bergdahl. Coordinaba actos anuales y los esfuerzos casi constantes de recordarle al país de que el soldado era un prisionero.

El acto de este año, previsto para el 28 de junio, será un festejo al conocerse la noticia de su liberación.

Pero en medio del debate en torno a la decisión del gobierno de liberar a cinco líderes talibanes presos en Guantánamo a cambio de Bergdahl, el pueblo ha recibido una avalancha de mensajes y llamadas telefónicas que critican el festejo.

El alcalde Fritz Haemmerle dijo en un comunicado que el pueblo cree en la justicia y pide que no se prejuzgue a Bergdahl. El general Martin Dempsey, presidente del Estado Mayor Conjunto, dejó abierta la posibilidad de acusarlo de deserción.

Sus padres elogiaron lo que llamaron la fuerza de voluntad y la ternura de su hijo.

"Me imagino que eres más paciente y compasivo que nunca", dijo Jani Bergdahl el domingo. "Te amo, Bowe".

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