Amnistía Internacional pide a Turquía acabar con la impunidad policial

Turquía debe poner fin a la impunidad que protege a la policía y castigar los violentos abusos ocurridos durante las protestas para salvar el parque Gezi el año pasado, exigió hoy en Estambul Amnistía Internacional (AI).

"En lugar de intentar cerrar las heridas, el Gobierno está fomentando una polarización cada vez mayor de la sociedad", denunció el secretario general de AI, Salil Shetty, al presentar un informe que analiza las consecuencias de las protestas de Gezi.

"Pese a que hubo al menos cuatro muertes como consecuencia directa de la acción policial, así como miles de heridos, sólo se están instruyendo cinco juicios contra agentes, pero 5.500 contra manifestantes acusados de organizar las protestas", detalló Shetty.

"Es clave poner fin a la impunidad de la policía; para ello debe establecerse un mecanismo independiente para tramitar quejas", dijo el economista indio, dirigente de AI desde 2009.

Subrayó que numerosos manifestantes han sido acusados bajo la ley antiterrorista por "formar una organización criminal" sin que existieran indicios de actitud violenta.

"Las pruebas incriminatorias suelen ser la posesión de leche (utilizada como antídoto para los efectos del gas lacrimógeno), máscaras de gas, pancartas o la difusión de convocatorias en Twitter", abundó Andrew Gardner, investigador de AI en Turquía.

Todavía no se ha dictado ninguna condena y ha habido varias absoluciones, pero la gran mayoría de los 95 juicios, con 5.500 acusados, está aún en fase de abrirse.

"Si sólo se condena a una pequeña parte de los acusados, Turquía será el país europeo con más prisioneros de conciencia, y uno de los primeros del mundo", vaticinó John Dalhuisen, otro miembro de AI, que calificó los juicios de "farsa judicial".

Los representantes de AI subrayaron que este "abuso de la ley antiterrorista" no es precisamente nuevo en Turquía, ya que se utiliza desde hace años contra manifestantes en las provincias kurdas, entre ellos muchos menores de edad.

Además, criticaron el despliegue de cientos de agentes de la policía, vestidos de paisano y a veces armados con porras, pero a menudo sin identificar, durante las manifestaciones más recientes.

Esta "atmósfera de intimidación" se refleja en el despido de periodistas y la autocensura, por lo que AI pidió a las autoridades turcas garantizar la libertad de asamblea y manifestación.

En todo caso, la organización reconoce que Turquía ha hecho progresos en materia de derechos humanos en la última década, por ejemplo en la reducción de la tortura en las comisarías y en el tratamiento del conflicto kurdo.

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