Análisis: Kirguistán pone a prueba a Barack Obama

MOSCU (AP). El mensaje del Kremlin al presidente estadounidense Barack Obama es claro: si Estados Unidos quiere la ayuda del Asia Central en su guerra contra el Talibán, primero debe tratar con Rusia.

Una promesa de ayuda rusa a Kirguistán por 2,000 millones de dólares parece estar detrás del anuncio kirguís de que cerrará una base aérea estadounidense crucial para las operaciones militares norteamericanas en Afganistán.

El anuncio formulado este martes por el presidente kirguís tuvo lugar mientras el gobierno de Obama prepara una importante expansión de sus operaciones militares en Afganistán para contrarrestar la fuerza creciente de los insurgentes.

El presidente ruso Dmitry Medvedev ofreció un tono conciliatorio el miércoles cuando dijo que Moscú y sus ex estados vasallos del Asia central "están dispuestos a una amplia y plena cooperación con Estados Unidos y otros miembros de la coalición para combatir el terrorismo en la región".

Pero como se produce un día después del anuncio de desalojo de Kirguistán, el mensaje subyacente fue que, en lo que respecta a las bases en el Asia Central, Washington debe tratar con Moscú.

A corto plazo, el Kremlin podría estar buscando una carta de negociación para sus enconadas disputas sobre la expansión de la OTAN y los planes de Estados Unidos de emplazar un sistema europeo de defensa antimisilística.

Rusia también podría vincular la cooperación sobre la base aérea con la aceptación occidental de los planes moscovitas de establecer avanzadas militares en dos provincias separatistas de la ex nación soviética de Georgia.

A largo plazo, sin embargo, Moscú parece dispuesto a restablecer algo de su histórica influencia sobre buena parte de sus ex imperios zarista y soviético.

El anuncio del martes pareció tomar por sorpresa a los diplomáticos estadounidenses. Hasta entonces, Washington confiaba en que Rusia desistiera de sus presiones sobre Kirguistán para echar a los estadounidenses de la base.

El vicecanciller ruso Grigory Karasin dijo a la prensa el miércoles que la decisión kirguisa no tenía nada que ver con la considerable ayuda rusa. "No tendemos a ver la conexión entre esos hechos", afirmó.

Pero muchos expertos consideran la decisión de Kirguistán como un acuerdo comercial: Bishkek despide a los estadounidenses y Moscú les entrega más de 2,000 millones de dólares.

De ser así, fue una oferta imposible de rechazar.

Meses de frecuentes cortes de electricidad, crecientes aumentos en los precios de los aumentos y fuerte desempleo han agobiado a gran parte de la población. Kirguistán _que al contrario de otras naciones de la región casi no tiene recursos energéticos_ recibió otro golpe este invierno después que la vecina Uzbekistán aumentó los precios del gas natural.

La oferta rusa "de una cantidad realmente grande de dinero se produce en momentos en que Kirguistán está al borde" de una crisis, comentó Paul Quinn-Judge, director del Proyecto Asia Central en el Grupo de Crisis Internacional.

Moscú y Estados Unidos tienen largos antecedentes de cooperación en Afganistán que data de los ataques terroristas del 2001 en Estados Unidos.

Pero esa cooperación se vio afectada después de la guerra de agosto en Georgia, en la que las fuerzas rusas penetraron profundamente en territorio georgiano. El Kremlin acusó a Estados Unidos de apoyar una supuesta agresión georgiana.

La base kirguisa, situada en el aeropuerto Manas cerca de la capital Bishkek, es la única avanzada militar estadounidense en Asia Central.

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