Análisis: Repercusiones de Egipto se sienten en toda la región

DUBAI, Emiratos Arabes Unidos ( AP). Menos de un mes después que el mundo presenció cómo Túnez celebraba la caída de un gobernante autoritario, las escenas del viernes en el centro de El Cairo ofrecieron una imagen más elocuente del nuevo poder de los pueblos árabes: una multitud jubilosa celebrando el fin del presidente Hosni Mubarak.

La caída de Mubarak _uno de los sostenes de las políticas del Oriente Medio y de Occidente en la región durante casi tres décadas_ sella otro momento histórico para el mundo árabe desde un país considerado por muchos como su centro político y cultural.

Lo que comenzó a fines de enero como una protesta tentativa contra un régimen atrincherado fue creciendo hasta convertirse en una insurrección popular que obligó a Mubarak a renunciar.

Pero la revolución del Nilo _que culminó 32 años después de la caída del gobierno del shah de Irán, respaldado por Estados Unidos_ plantea serios interrogantes sobre la estabilidad a largo plazo de otros regímenes de la región aliados a Occidente y podría reconfigurar significativamente la política estadounidense desde el Mediterráneo hasta el Golfo Pérsico.

No hay garantías de que la ola reformista inunde pronto otro país. Un intento por despertar protestas similares en Siria a principios de mes fue sofocado por las fuerzas de seguridad.

Pero la reverberación ya se hace sentir de otros modos.

En Arabia Saudí _otro bastión tradicional de los intereses de Estados Unidos en la región_ un grupo de activistas de oposición dijo el jueves que solicitó al rey el derecho a formar un partido político, en un inusual desafío al poder absoluto de la dinastía gobernante.

" Usted sabe muy bien que en el mundo islámico se están produciendo grandes acontecimientos políticos y se presta atención a la libertad y los derechos humanos", dijo el grupo en una carta al rey Abdulá, que fue uno de los más firmes sostenes de Mubarak hasta el final.

El nuevo primer ministro de Jordania, Marouf Bakhit, prometió el miércoles continuar las reformas políticas demandadas por los manifestantes que forzaron al rey Abdulá II a reorganizar el gabinete. La semana pasada el presidente de Yemen Ali Abdulá Saleh _aliado clave de Estados Unidos que gobierna desde hace más de tres décadas_ cedió ante las presiones de los manifestantes y anunció que no buscará la reelección en el 2013 ni tratará de pasar el poder a su hijo.

" Egipto tendrá un gran, gran impacto en la región", pronosticó Salman Sheikh, director del Centro Brookings Doha en Qatar. " Es _como siempre ha sido_ un desencadenante de lo que ocurre afuera. Pero es ilusorio intentar adivinar qué país será el próximo. El verdadero impacto se está viendo en las reformas en los países que sienten la presión".

Podría repercutir ahora en el estratégico reino de Bahrein, en el Golfo, donde grupos de oposición convocaron a manifestaciones callejeras el lunes.

En Bahrein está basada la Quinta Flota de la armada de Estados Unidos y es el país con mayores divisiones políticas en el Golfo. Los chiíes en mayoría se han quejado tradicionalmente de que los gobernantes suníes los tratan como ciudadanos de segunda clase. En el último verano, la diminuta nación se vio conmovida por enfrentamientos y motines después de una ola de arrestos de supuestos disidentes chiíes.

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