Argentina ora por sus 44 submarinistas buscados en operativo sin precedentes

El operativo sin precedentes despegado en el Mar Argentino, del que participan once países, para tratar de dar con el submarino San Juan, de la Armada argentina, entró hoy en una fase crítica, al cumplirse una semana sin noticias de sus 44 tripulantes, por los que un país entero ruega a Dios.

"Es una situación crítica y la preocupación va creciendo. Estamos todos preocupados, igual que los familiares", dijo hoy el portavoz de la Armada argentina, Enrique Balbi, en el segundo reporte oficial a la prensa de esta jornada.

El ARA San Juan, un submarino de fabricación alemana incorporado a la Armada argentina en 1985 y reacondicionado hace pocos años, había partido el 13 de noviembre de Ushuaia, en el extremo sur de Argentina, y regresaba a su base, en Mar del Plata (400 kilómetros al sur de Buenos Aires).

Dos días después de su partida, en la mañana del miércoles 15, reportó su posición en una comunicación por teléfono satelital, y desde entonces su derrotero se sumió en el misterio.

Balbi reveló que Estados Unidos reportó hoy que logró captar una "anomalía hidroacústica", un "ruido" registrado ese mismo día, unas tres horas después de la última comunicación del submarino, a unas 30 millas al norte de la última posición reportada.

El portavoz dijo que, a partir de este "indicio", serán enviados a ese punto -un sitio ya rastrillado- tres buques de la Armada argentina, una aeronave P8 de Estados Unidos y un avión militar de Brasil.

El último paradero conocido del submarino fue en la zona del Golfo San Jorge, a 432 kilómetros de la costa de la Patagonia argentina.

El operativo de búsqueda se inició en la tarde del jueves, primero con medios propios de las fuerzas armadas argentinas, pero luego con la colaboración de otros países.

El resultado de la suma de esfuerzos por tratar de dar con el ARA San Juan ha sido la configuración de un operativo de búsqueda sin precedentes en el Mar Argentino, con un total de 4.000 profesionales abocados a la tarea.

Alemania, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, España, Estados Unidos, Francia, Noruega, Perú, Reino Unido y Uruguay colaboran activamente en el operativo, al que se unirá Rusia, tras una conversación telefónica hoy entre el presidente de ese país, Vladimir Putin, y el mandatario argentino, Mauricio Macri.

La solidaridad internacional ha dado lugar a escenas impensadas hasta hace poco, como un avión de la fuerza aérea del Reino Unido -país con el que Argentina entró en guerra en 1982 por las islas Malvinas-, que hoy aterrizó en Comodoro Rivadavia, puerto del sur de Argentina desde donde parten buques y aviones a la búsqueda del ARA San Juan.

"No queda mucho tiempo. ¡Que Dios les acompañe a ellos (los tripulantes del submarino) y al pueblo de Argentina!", dijo hoy, a través de Twitter, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien dio órdenes a sus fuerzas de ayudar a Argentina con la misión de búsqueda y rescate.

Mientras los expertos trabajan contrarreloj para aprovechar el buen tiempo en alta mar de hoy y que los pronósticos indican que desmejorará este jueves, en tierra crece la angustia por la incertidumbre sobre el destino de los 44 tripulantes del submarino.

"Los esperamos en casa", dijo, al borde de las lágrimas, la diputada oficialista Silvia Lospennato, al leer los nombres de los 44 submarinistas al inicio de una sesión de la Cámara Baja.

Los parlamentarios hicieron un expreso agradecimiento a los países que han enviado su colaboración y e hicieron votos por la pronta aparición del submarino.

De pie, guardando un minuto de silencio, los diputados oraron por el regreso de los marinos a casa, una postal que se repite por estas horas en iglesias y otros sitios públicos de todo el país y que tiene su réplica en las redes sociales, con llamados a rezar en este momento crítico.

Entre la angustia y la esperanza, la mayoría de los familiares de los submarinistas aguardan alguna novedad en la base naval de Mar del Plata, a donde debía haber llegado el sumergible el lunes.

"Mucha impotencia sentimos, mucho dolor, porque hay cosas que se debieron haber hecho antes, y no esperar que queden 24 horas de vida", afirmó Elena, hermana de Cristian David Ibáñez, radarista del ARA San Juan.

Otros, como Diego, amigo de Jorge Bergallo, tripulante del submarino, no cede a la desesperanza: "Sabemos que van a venir, tenemos plena confianza, los estamos esperando. A seguir luchando, pensando, rezando, teniendo fe". 

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