Argentina: termina paro agropecuario

BUENOS AIRES (AP). Las principales rutas del país, bloqueadas durante más de 100 días, estaban el sábado despejadas después que productores rurales y transportistas de carga levantaron una huelga originada por la decisión del gobierno de aumentar los derechos a la exportación de granos.

Cumplido ese ciclo, la estrategia del campo se centra ahora buscar consenso y acercar posiciones a los legisladores, que comenzarán a debatir la semana próxima un proyecto de ley al respecto enviado el martes por el gobierno de la presidenta Cristina Fernández.

"Ya está todo liberado, está el país como lo pidió el gobierno nacional", dijo el sábado en reunión con al prensa el titular de la Federación Agraria de Entre Ríos, Alfredo De Angeli.

La protesta empezó a levantarse de a poco horas antes, cuando las rutas fueron despejadas de camiones, autos y tractores que impedían el paso parcial o total.

"Espero que ahora el gobierno y el congreso estén a la altura, porque no es solamente las retenciones; hay que ver lo que va a pasar con la ganadería, con la lechería y con las economías regionales", agregó de Angeli, la cara más visible de la protesta, que durante el conflicto lideró un corte en una ruta cerca de la ciudad de Gualeguaychú, a unos 220 kilómetros al norte.

Con amplia mayoría en el congreso, el gobierno confía en que el debate sería un mero trámite burocrático y que a la larga se saldrá con la suya, en lo que en la práctica sería algo parecido a un abrupto aumento de impuestos.

El gobierno adelantó que acatará la decisión del congreso, pero no quedó claro que harán los productores, nucleados en cuatro grandes organizaciones, si se aprueban las retenciones.

Apenas anunciado el 10 de marzo el "impuestazo", el campo se declaró en rebeldía y millares de chacareros se volcaron a las rutas y las convirtieron en un caos. La situación se agravó porque los transportistas de carga se sumaron a las protestas, alegando que ante la falta de mercadería su actividad quedó paralizada.

Ello derivó en claros síntomas de desabastecimiento de alimentos y escasez de combustibles en los centros urbanos.

En algunos casos en apoyo al sector agropecuario y en otros en repudio a la política del gobierno, se registraron varios "cacerolazos" en el país, así como frente a la Casa de Gobierno y la residencia presidencial, donde usualmente viven Fernández y su esposo, el ex mandatario Néstor Kirchner.

El nuevo sistema de retenciones (gravámenes) móviles, que ata el impuesto al precio de los granos en el mercado internacional, fue la raíz del conflicto, durante el cual los productores realizaron cuatro huelgas.

A precios corrientes, el cambio en las retenciones implica un alza de más del 10% en el impuesto a la venta al exterior de soja, de la que Argentina es el tercer productor mundial

Fue la protesta más dura que debió enfrentar Fernández desde que asumió la presidencia el 10 de diciembre pasado.

Encuestas privadas coincidieron que la imagen de Fernández sufrió una fuerte caída desde el inicio del conflicto.

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