Asia en vilo por ataques a barcos en el Golfo Pérsico

Los proyectiles estallaron lejos de las grandes ciudades de Asia, pero los recientes ataques contra dos buques cisterna en el estratégico Estrecho de Ormuz hacen temblar pujantes economías de la región que dependen del petróleo que cruza ese pasaje.

Los ataques afectaron directamente a solo dos países del área --uno de los blancos fue un barco operado por una firma de Tokio y una nave sudcoreana ayudó en el rescate de marineros--, pero el impacto fue sentido en todas las economías avanzadas de Asia.

Funcionarios, analistas y medios de prensa destacan la importancia del estrecho para Asia y los ataques ponen sobre el tapete la extrema dependencia de una faja de agua por la que pasa el petróleo que impulsa el progreso de la región.

Vistazo al impacto de los ataques en Asia:

¿POR QUÉ ASIA SE PREOCUPA TANTO?

Por el petróleo, desde ya.

Japón, Corea del Sur y China no tienen suficiente petróleo; el Medio Oriente sí, y buena parte pasa por el angosto Estrecho de Ormuz.

Asia puede ser vulnerable a una suspensión de entregas como consecuencia de las tensiones entre Estados Unidos e Irán o de actos de violencia en el estrecho.

Irán amenazó hace algunos meses con cerrar el estrecho en represalia por las sanciones económicas de Estados Unidos, que el gobierno de Donald Trump aumentó en abril, cuando decidió retirar las exenciones de cinco de los principales compradores de petróleo iraní, incluidos China, Corea del Sur y Japón.

Japón es el cuarto consumidor de petróleo más grande del mundo, detrás de Estados Unidos, China y la India, y el 80% de su suministro de crudo viene del Medio Oriente.

En un esfuerzo con satisfacer los requisitos de Washington, Japón dijo que ya no importa petróleo iraní y que sus empresas petroleras están acatando el embargo impuesto por Estados Unidos porque no quieren exponerse a sanciones. Pero Japón sigue recibiendo petróleo de otras naciones del Medio Oriente a través de Ormuz.

Corea del Sur, quinto importador más grande de petróleo, también depende del Medio Oriente y ha suspendido sus importaciones de petróleo iraní.

GEOGRAFÍA Y POLÍTICA

Asia y el Medio Oriente están unidos por el flujo de petróleo, buena parte del cual llega por mar, a través de Ormuz, un pasaje entre el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán.

Irán amenazó con cerrar el estrecho en abril. También parece dispuesto a desconocer el acuerdo nuclear del 2015 con varias potencias mundiales dado que Estados Unidos se retiró del pacto el año pasado. Como parte del acuerdo, Irán se había comprometido a limitar su enriquecimiento de uranio a cambio de que se levantasen sanciones.

Tanto Japón como Corea del Sur quieren intensificar sus relaciones con Washington, importante socio comercial y protector militar. Pero también necesitan mantener sus economías funcionando, lo que requiere que se alivien las tensiones entre Washington y Teherán.

El primer ministro conservador de Japón, Shinzo Abe, estaba en Teherán, tratando de conseguir eso precisamente, cuando se produjo el ataque.

El líder supremo iraní, ayatola Ali Jameini, le dijo a Abe que no tenía nada que decirle a Trump.

En Japón, la tercera economía más grande del mundo, mientras tanto, el diario Nikkei dijo que si se instalan bombas en el estrecho de Ormuz, “las ventas de petróleo quedarán paralizadas”.

EL FUTURO

Analistas creen poco probable que Irán cierre realmente el estrecho de Ormuz porque esto afectaría las exportaciones de Irán a China, que ha estado trabajando con Rusia en la construcción de oleoductos y otros proyectos de infraestructura para hacer llegar gas y petróleo a China.

Los ataques del estrecho de Ormuz no son necesariamente una amenaza para al suministro de petróleo a Tokio, según Paul Sheldon, experto en geopolítica de S&P Global Platts Analytics.

“Nuestro parecer es que no hay una crisis todavía”, declaró.

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