Audiencias sobre violencia en cárceles de NY

Legisladores de la ciudad de Nueva York atacaron con preguntas a funcionarios de correccionales y de sanidad respecto a cómo reducir la violencia y atender la salud de una creciente población carcelaria mentalmente enferma en el segundo sistema penitenciario más grande del país, durante una audiencia especial del jueves.

En tres horas de testimonios, los comisionados de los departamentos de correccionales e higiene mental y de sanidad detallaron el burocrático funcionamiento interno mediante el cual interactúan ahora las dos agencias —encargadas respectivamente tanto de la custodia diaria como de la atención médica de aproximadamente 11.000 reos— y dijeron que pueden hacerlo mejor para reformar un sistema carcelario que intercesores, legisladores e incluso el comisionado del departamento de correccionales consideran en problemas.

"Estas tendencias de largo plazo, que toman años en constituirse, son claramente inaceptables, y revertirlas es mi máxima prioridad", dijo el comisionado del Departamento de Correccionales Joseph Ponte —quien comenzó a operar en abril la agencia con financiamiento de 1.000 millones de dólares— respecto a la violencia. "Pero como un profesional de correccionales con 40 años de experiencia, debo afirmarles que el proceso no será rápido; y no será fácil".

Su testimonio ocurre después de reportes de The Associated Press detallando dos muertes espantosas de reos con problemas psicológicos en la prisión de Rikers Island.

Estadísticas del Departamento de Correccionales muestran que entre 2010 y 2013 se han incrementado en 59% los incidentes con uso de fuerza, de 1.871 a 2.977. También casi se duplicaron los incidentes de cuchilladas y apuñalamientos, de 34 a 58; y los ataques al personal aumentaron 30%, de 500 a 646.

Al mismo tiempo, el número de reos con diagnóstico de enfermedad mental ha subido mientras que la población carcelaria ha disminuido: en 2007 representaban aproximadamente 24% de los casi 14.000 reos, y en la actualidad es de cerca de 40%. Funcionarios calculan que alrededor de una tercera parte de los reos sufre alguna enfermedad mental grave, como esquizofrenia y desorden bipolar.

El alcalde Bill de Blasio designó la semana pasada un grupo para que se encargue de reconsiderar cómo debe tratar el sistema judicial a los enfermos mentales.

Legisladores argumentaron el jueves que los retos que enfrenta la reforma en Rikers son bastantes, y que incluye no sólo medidas de seguridad y salud mental, sino también nuevas instalaciones, más personal de seguridad y una reforma a la libertad condicional.

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