"Baby Doc" Duvalier goza de la buena vida tras regreso a Haití

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PUERTO PRINCIPE ( AP). Cuando Jean-Claude Duvalier regresó del exilio en enero, muchos haitianos albergaron esperanzas de que el antiguo dictador sería rápidamente procesado por las numerosas violaciones de derechos humanos durante su régimen.

En lugar de ello, el gobernante apodado "Baby Doc" se pasea por la ciudad, asistiendo a conciertos de jazz y lujosas cenas.

Duvalier, de 60 años, luce enfermo y varios activistas sospechan que el ex dictador morirá antes de ser procesado por cargos que incluyen malversación de fondos, corrupción, encarcelamiento arbitrario, torturas y crímenes contra la humanidad.

"Soy muy pesimista", declaró Pierre Esperance, director de la Red Nacional de Haití para la Defensa de los Derechos Humanos.

Amnistía Internacional está por publicar un reporte en que critica la lentitud del proceso desde que Duvalier regresó de Francia, donde vivía en el exilio.

Se estima que Duvalier y su padre, Francois "Papa Doc" Duvalier, ordenaron las muertes de entre 20,000 y 30,000 civiles haitianos durante sus gobiernos, dice Human Rights Watch.

El sistema judicial haitiano es un híbrido del heredado del colonialismo francés y de las normas establecidas durante los regímenes duvalieristas. Un juez tiene la potestad de presentar una denuncia, pero también lo puede hacer cualquiera que se declare víctima de un delito, y los jueces tienen la obligación de investigar. Si hay suficiente evidencia, le puede pedir a un fiscal que revise el caso y un juez decide si se procede a juicio.

Inicialmente, el sistema dio esperanza a miles de víctimas de la dictadura. Un juez convocó al antiguo gobernante a una audiencia dos días después de su llegada y le informó que sería investigado por corrupción y por malversación de fondos durante su régimen de 1971-86.

Más de 20 víctimas salieron a la luz, narrando sus experiencias. Algunos eran figuras prominentes, como Bobby Duval, una estrella del fútbol que denunció haber sido privado de alimentos y golpeado durante sus 17 meses en cautiverio en la notoria cárcel de Fort Dimanche, y Michele Montas, una periodista que fue encarcelada y expulsada junto con su esposo quien era comentarista de radio.

Pero los testimonios no surtieron mucho efecto: no ha habido un gran clamor a favor de un juicio, en parte quizás porque más de la mitad de los haitianos ni siquiera habían nacido en la era Duvalier, y muchos haitrianos hoy en día están más ocupados con la lucha por la subsistencia como para pensar en los hechos del pasado.

Duvalier ha comparecido solamente tres veces ante un juez, la primera de la cual su veterana compañera Veronique Roy llamó a periodistas desde dentro de la sala para narrarles lo sucedido.

El juez remitió sus conclusiones a la fiscalía en julio, pero el fiscal a cargo fue despedido y no fue sino hasta la semana pasada que se designó a un reemplazo.

Además, Haití no cuenta oficialmente con un ministro de justicia que impulse el caso y no se sabe cuándo habrá uno. El presidente Michel Martelly, quien asumió el cargo en mayo, no puede designar a su gabinete porque el parlamento ha rechazado sus candidatos para el cargo de primer ministro, quien deberá designar al ministro de justicia y a otros ministros.

"Es por eso que este caso está atascado", cometó a la AP el juez Carves Jean en su diminuta oficina en los tribunbales, un edificio demacrado de paredes húmedas en el centro de Puerto Príncipe.

Reynold Georges, el principal abogado de Duvalier, sostiene que no hay razón para procesar al ex presidente porque han caducado las acusaciones.

Georges, un hombre de gran energía que suele dar largos y floridos discursos en defensa de su cliente, dice que las acusaciones contra Duvalier son sólo parte de un juego político y de una campaña de desprestigio de figuras que temen que él desea regresar a la presidencia. Duvalier ha declarado que vino a Haití para ver los daños causados por el terremoto del año pasado.

Los intentos de enjuiciar a Duvalier sufrían escollos aún antes de empezar.

El sistema de justicia haitiano es ampliamente considerado corrupto e ineficiente. Unas tres cuartas partes de las 5.000 personas encarceladas en Haití nunca han sido siquiera acusadas de delito alguno. Se les ha mantenido en detención preventiva, a veces por años, mientras sus casos son ventilados.

El sistema judicial es en parte un legado de la era Duvalier, tres décadas que son consideradas entre las épocas más tenebrosas de la historia haitiana.

Jean-Claude Duvalier fue designado presidente a los 19 años de edad cuando falleció su padre en 1971, a cargo de un régimen que encarcelaba y torturaba a los opositores. Una temida milicia llamada Tonton Macoutes mantenía al régimen en el poder con fuerza y brutalidad.

Usando fondos del estado, "Baby Doc" y sus allegados vivían la buena vida mientras el resto del país se hundía en el hambre y la miseria. Un movimiento popular finalmente derrocó al gobernante y lo llevó al exilio en 1986.

Veinticinco años después, Duvalier parece estar disfrutando de su regreso a la patria.

El ex dictador no fue a la cárcel a su retorno. En lugar de ello fue colocado bajo arresto domiciliario pero se le permite movilizarse por Petionville, una zona al sudeste de Puerto Príncipe. Se le ha visto saliendo a cenar con amigos en un hotel y en un bistró francés. Celebró su 60mo. cumpleaños en julio, en el jardín trasero de una casa privada.

Aun así, su salud parece estar deteriorándose. En marzo fue hospitalizado por seis días con dolores de pecho y el juez del caso declaró que Duvalier se ve débil y somnoliento en el tribunal.

El Departamento de Estado por lo general no ha comentado sobre el caso Duvalier. Jon Piechowski, portavoz de la embajada estadounidense, sólo se remitió a una declaración de la secretaria de Estado Hillary Clinton formulada en enero: "Al fin y al cabo, la decisión recaerá en el gobierno y en el pueblo de Haití".

Algunos activistas destacan que otro son los vínculos del gobierno de Martelly con el régimen de Duvalier. El coordinador del equipo de transición del gobierno, Daniel Supplice, fue ministro de asuntos sociales y diplomático bajo el régimen de "Baby Doc". El nominado a primer ministro Garry Conille es el hijo de un ministro de deportes bajo el gobierno dictatorial.

"La mayoría eran duvalieristas", comenta Pierre Esperance. "No tengo esperanzas de que las nuevas autoridades vayan a darle impulso a este caso".

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