Bagdad toma a los kurdos base militar, aeropuerto y yacimientos en Kirkuk

Las fuerzas gubernamentales tomaron el lunes la principal base militar de Kirkuk, provincia disputada del norte de Irak de donde fueron expulsadas hace tres años por los combatientes kurdos iraquíes, así como el aeropuerto militar, yacimientos de crudo e infraestructuras petroleras.

Bagdad y las autoridades de la región autónoma del Kurdistán no alcanzaron un acuerdo y cuando expiró el ultimátum del ejecutivo iraquí, las Fuerzas Armadas avanzaron por la noche hacia los objetivos fijados por el gobierno.

Se produjeron enfrentamientos, pero el rápido avance se vio facilitado por la retirada de los combatientes de la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK) de las posiciones que controlaban al sur de Kirkuk.

El UPK es rival del Partido Democrático del Kurdistán (PDK) del presidente kurdo de la región autónoma, Masud Barzani.

Esta ofensiva deja expuesta así la crisis entre el UPK, que prefería suspender el referendo de independencia del 25 de septiembre e iniciar negociaciones con Bagdad bajo auspicios de la ONU, y el PDK de Barzani, iniciador de la consulta que obtuvo un respaldo mayoritario para la independencia.

El primer ministro iraquí, Haider al Abadi, comandante de las Fuerzas Armadas, pidió durante a la noche a sus tropas que actuaran "en coordinación con los habitantes y los peshmergas", combatientes kurdos.

"Las unidades antiterroristas (CTS) terminaron su despliegue en la base militar K1", al noroeste de la ciudad de Kirkuk, afirmó el Mando Conjunto de Operaciones (JOC), que reagrupa el conjunto de fuerzas iraquíes que participan en la operación "Restauración de la seguridad en Kirkuk".

Se trata de una base establecida en 2003 por Estados Unidos, que era la sede de la 12ª división del Ejército iraquí.

En junio de 2014, aprovechando la ofensiva relámpago del grupo yihadista Estado Islámico, los combatientes kurdos habían tomado la base humillando a los soldados iraquíes, obligándolos a retirar su uniforme y confiscando sus armas.

Poco después, el JOC afirmó haber tomado seis yacimientos petrolíferos en la región de Kirkuk. "Tomaron el control del cuartel general de la North Oil Company y del yacimiento de Baba Gargar", afirmó.

El aeropuerto militar de Kirkuk también quedó en manos de las fuerzas iraquíes, que habían comenzado su avance el domingo por la noche.

Las CTS, entrenadas por Estados Unidos, también tomaron el principal retén de control de ingreso a la parte sur de la ciudad de Kirkuk, e instalaron una bandera iraquí en lugar de la kurda, indicaron testigos.

En su avance, según un comunicado publicado el lunes por el JOC, las fuerzas gubernamentales tomaron el control de varias carreteras, de un puente, y de la zona industrial que se encuentra al suroeste de la ciudad.

También controlan "una infraestructura gasífera, un puesto policial, una central eléctrica y la refinería", según el JOC.

El JOC llamó en su comunciado "a todos los empleados y a la policía local a ir a sus trabajos (...) normalmente, bajo la protección de la policía federal".

El sur de la provincia de Kirkuk está controlado por combatientes kurdos del UPK mientras que los del PDK controlan el norte y el este.

Hemin Hawrami, asesor del presidente Barzani, denunció en Twitter "problemas internos y acuerdos ambiguos" que llevaron "a los comandantes a ordenar a sus peshmergas abandonar sus posiciones" ocupadas desde hace tres años.

Los combates fueron muy pocos. Fuentes militares de ambos bandos informaron de disparos de cohetes Katyusha al sur de la capital provincial.

Al Abadi, que repite desde hace varios días que no quiere "una guerra" con los kurdos, insistió en la "protección de los ciudadanos de las diferentes comunidades".

El gobierno indicó que las tropas tenían como misión garantizar la seguridad de las bases e instalaciones federales.

Desde el viernes las fuerzas iraquíes se instalaron en bases abandonadas por los peshmergas kurdos.

Bagdad, cuyos ingresos cayeron por la caída de los precios del petróleo y tres años de combates contra los yihadistas del grupo Estado Islámico, quiere retomar el control de los 250.000 barriles de petrólero por día que producen los tres yacimientos de la provincia de Kirkuk: Jormala, tomado por los kurdos en 2008, Havana y Bay Hassan, tomados en 2014.

El Kurdistán, que atraviesa la peor crisis económica de su historia, sufriría de lleno la pérdida de esos yacimientos, que garantizan 40% de sus exportaciones petrolíferas.

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