Bagdad golpea a los yihadistas y Brahimi critica inacción en Siria

El gobierno iraquí afirmó el domingo que ha "recuperado la iniciativa" contra los yihadistas que esta semana tomaron buena parte del centro y el norte del país, en un episodio que según el ex mediador de la ONU Lakhdar Brahimi se debe a la pasividad de la comunidad internacional en la vecina Siria.

Bagdad anunció que las fuerzas regulares mataron a 279 insurgentes en las últimas 24 horas, un balance que no se ha podido verificar de forma independiente.

El portavoz del primer ministro Nuri al Maliki en temas de seguridad, el teniente general Qasem Atta, afirmó por ello que las fuerzas de Bagdad han "recuperado la iniciativa" contra los insurgentes del Estado Islámico en Irak y el Levante (EIIL).

El gobierno sirio, por su lado, cumplió con su promesa de ayudar al iraquí bombardeando varias bases del EIIL en las provincias de Raqa (norte) y Hasaka (noroeste), fronteriza ésta con Irak.

Del martes al jueves, los yihadistas, fogueados en la guerra civil siria, tomaron la segunda mayor ciudad de Irak, Mosul, su provincia (Nínive, norte), Tikrit y otras regiones de la provincia de Saladino, amén de otros sectores en las provincias de Diyala (este) y Kirkuk (norte).

Las fuerzas de seguridad, que se retiraron en desbandada ante el empuje de los extremistas, parecen estar levantando cabeza, y el sábado recuperaron las localidades de Ishaqi y Muatasam, en la provincia de Saladino, cerca de Bagdad.

Para la capital, las autoridades anunciaron el sábado un plan especial de seguridad. Este domingo, no obstante, un atentado se cobró nueve víctima mortales.

El objetivo del EIIL es crear un Estado islámico en una región a caballo entre Irak y Siria, donde es una de las principales fuerzas que combaten al régimen de Bashar al Asad.

Según fotos difundidas en internet pero que no pudieron ser certificadas, estos yihadistas habrían ejecutado a decenas de miembros de las fuerzas iraquíes capturados en la provincia de Saladino.

Miles de ciudadanos se presentaron como voluntarios para levantarse en armas contra los insurgentes, respondiendo a una petición del gobierno de Nuri al Maliki y del gran ayatolá Ali al Sistani, la mayor autoridad religiosa chiita en Irak.

Al norte de Baquba, uno de los centros de reclutamiento fue blanco este domingo de disparos de obuses de mortero, que dejaron seis muertos, entre ellos tres soldados.

Al norte de Bagdad se produjo otro incidente en el que al menos seis combatientes kurdos murieron y otros 20 resultaron heridos en un ataque aéreo del ejército iraquí contra un convoy de tropas kurdas.

De momento se ignora si el ataque, ocurrido por la noche en Janaqin, 150 km al noreste de Bagdad, iba dirigido específicamente contra las tropas kurdas o si fue un error. El sábado, la zona estaba dividida entre zonas bajo control de los insurgentes y zonas bajo control kurdo.

En una entrevista con la AFP, el ex mediador de la ONU en Siria Lakhdar Brahimi dijo que la ofensiva yihadista y la confusión que reina ahora mismo en Irak son el resultado de la pasividad de la comunidad internacional ante el conflicto que comenzó en Siria en 2011.

"Es una regla habitual: un conflicto de este tipo no puede quedarse encerrado en las fronteras de un solo país. Desgraciadamente hemos desatendido el problema sirio y no hemos ayudado a que se resuelva. Este es el resultado", lamentó.

Irak "nunca se acabó de recuperar de la invasión norteamericana de 2003" y esta "gran herida se ha infectado" con conflicto sirio, dijo, subrayando que el trasfondo del conflicto con los yihadistas es una "guerra civil entre chiitas y sunitas".

La división confesional en Irak es muy profunda y la comunidad sunita, en el poder con Sadam Hussein, se siente marginada por las autoridades dominadas por chiitas después de la caída del régimen en 2003.

"Los sunitas van a apoyar a los yihadistas, no porque sean yihadistas sino porque el enemigo de mi enemigo es mi amigo", dijo Brahimi.

Ante la escalada, Estados Unidos ha desplegado un portaaviones en el Golfo con vistas a una posible intervención, que según el presidente Barack Obama no sería terrestre.

Irán, potencia chiita dispuesta a ayudar al gobierno de Bagdad contra los extremistas sunitas, manifestó su hostilidad a "cualquier intervención militar extranjera".


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