Balas perdidas tienen en ascuas a residentes de El Paso

EL PASO, Texas, EU ( AP). Los primeros balazos dieron en el edificio municipal de El Paso. Los siguientes dañaron un edificio de la universidad y obligaron a cerrar una carretera importante de la frontera.

A medida que aumentan los tiroteos entre narcotraficantes del otro lado del río Bravo, aumentan las balas perdidas que cruzan el río y causan pánico en una de las ciudades más seguras de Estados Unidos. Las autoridades temen que en cualquier momento alguien resulte herido o incluso muera de un balazo.

En las últimas semanas se contabilizaron al menos ocho balazos originados en Ciudad Juárez, una de las urbes más peligrosas del mundo. La policía poco puede hacer, ya que no puede intervenir del otro lado de la frontera. Lo único que le queda es recomendar a la gente que no salga de sus casas.

" Realmente no hay mucho que podamos hacer", expresó el alguacil del condado de El Paso, Richard Wiles. " Estallan tiroteos por todos lados, algunos junto a la frontera".

Ciudad Juárez es hoy un epicentro de la violencia relacionada con el narcotráfico en México. Más de 6,000 personas fueron asesinadas allí desde el 2008, en que estalló una guerra entre los carteles de Sinaloa y de Juárez por el control de las rutas usadas para ingresar drogas de contrabando a Estados Unidos. A nivel nacional, más de 28,000 personas fallecieron desde que el presidente Felipe Calderón le declaró la guerra a los carteles a poco de asumir el puesto en el 2006.

Hasta ahora la violencia de México no se había trasladado a las comunidades del lado estadounidense de la frontera. Esta es la primera vez que los disparos llegan a localidades de Estados Unidos.

El sábado pasado, un individuo se tiroteó con las autoridades mexicanas en Juárez, a pocas cuadras de la frontera, y la policía mexicana cerró un tramo de la carretera que une los dos países a pedido de las autoridades estadounidenses. El portavoz de la Patrulla Fronteriza Doud Mosier dijo que ese organismo solicitó el cierre "para resguardar la seguridad pública".

Nadie ha resultado herido por una bala perdida del lado estadounidense. Un disparo, sin embargo, ingresó por una ventana y se estampó en el marco de una puerta del campus de la Universidad de Texas en El Paso. La policía investiga asimismo versiones de que otra bala perdida rompió el vidrio de un auto en movimiento. Y algunos testigos aseguran que un organismo de beneficencia fue alcanzado por otro balazo.

Darrel Petry, portavoz de la policía de El Paso, dijo que por ahora las autoridades sólo han confirmado el balazo de la universidad, pero que es probable que haya habido otras balas perdidas.

" Nuestra municipalidad hace lo que puede", declaró Petry. " No hay mucho más que podamos hacer. Esta es la realidad de El Paso en estos momentos".

En el episodio del sábado, es probable que la bala que dio en la universidad haya sido disparada a poco más de un kilómetro y medio (una milla) de distancia.

En junio siete balazos que dieron en el edificio municipal habían recorrido casi un kilómetro (más de media milla).

En algunos sitios El Paso y Ciudad Juárez están separados por un lecho del río de escasos metros.

Andrew Kunert dormía el sábado cuando la policía golpeó las puertas de su edificio de departamentos, localizado a pocos metros de la frontera. Señaló que soldados con fusiles cruzados sobre el pecho le dijeron que permaneciese adentro, alejado de las ventanas, hasta que parasen los tiros.

El ruido de disparos lejanos no es nuevo, el que las balas lleguen al lado estadounidense de la frontera sí, dijo Kunert.

" Una vez a la semana se escuchan disparos", declaró Kunert, quien expresa preocupación por los niños que viven en el complejo de apartamentos de Old Fort Bliss y que juegan en la calle mientras del otro lado del río suenan tiros.

En la organización caritativa Rescue Mission de El Paso, el jefe de la cocina Bill Cox dijo que hace poco varios disparos dieron en un par de silos en los terrenos de esa fundación. Los voluntarios y los indigentes que llegan en busca de ayuda podrían ser alcanzados por un balazo en cualquier momento, expresó.

" Uno puede caminar por la calle y recibir un balazo", afirmó.

En una carta al presidente Barack Obama, enviada tras los disparos al edificio municipal, el procurador general de Texas Greg Abbott dijo que " la buena fortuna" evitó que alguien resultase herido y que el tiroteo es prueba de que hay que reforzar las medidas de seguridad en la frontera.

" La suerte y la buena fortuna no son una buena política", sostuvo Abbott. " La fría realidad es que las vidas de los estadounidenses (de la zona) corren peligro".

El lunes el gobernador de Texas Rick Perry emitió una declaración en la que exige más medidas de seguridad.

" Es hora de que Washington deje de lado la retórica y envíe inmediatamente una cantidad importante de efectivos y de recursos a la frontera para proteger la patria", manifestó.

Obama envió unos 1,200 soldados de la Guardia Nacional a la frontera. Pero el gobierno federal dice que esos efectivos harán solamente tareas de apoyo.

El alguacil Wiles expresó que mayores medidas de seguridad no cambiarán la situación en El Paso, pues el problema está del otro lado de la frontera.

" Juárez experimenta una ola de violencia y nosotros estamos padeciendo sus remezones", afirmó Wiles. " No hay forma de frenarlo. Mientras no resuelvan esto en Juárez, vamos a tener que lidiar con estas cosas".

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