Bangladesh restringe los movimientos de los rohingya

Las autoridades de Bangladesh impusieron el domingo medidas para restringir el movimiento de los refugiados rohingya que huyen de la violencia en Myanmar y llegan a los desbordados campos de la frontera. Las autoridades iniciaron además una campaña para vacunar a decenas de miles de niños de la minoría musulmana contra enfermedades.

Bangladesh se ha visto desbordado por la llegada de más de 400.000 rohingya que escaparon de sus casas en las tres últimas semanas por una crisis que Naciones Unidas calificó de limpieza étnica. La primera ministra bengalí, Sheikh Hasina, que acusó a Myanmar de "atrocidades" durante una visita a los campos fronterizos a principios de semana, viajó a Nueva York para participar en la asamblea anual de la ONU.

Unos 150.000 menores serán vacunados en los siete próximos días contra el sarampión, la rubeola y la polio, dijo Abdus Salam, el máximo responsable gubernamental en el hospital del distrito de Cox's Bazar. Según la ONU, hay unos 240.000 niños viviendo en malas condiciones.

"Hay mucho niños débiles y desnutridos entre los recién llegados”, señaló el representante de UNICEF en Bangladesh, Edouard Beigbeder, en un correo electrónico. "Si no se toman las medidas preventivas adecuadas, enfermedades altamente infecciosas, especialmente el sarampión, podrían causar un brote”.

Los dos campos que acogían a refugiados rohingya antes de la nueva crisis están ya por encima de su capacidad, y los recién llegados se alojan en escuelas o se apiñan en asentamientos improvisados y sin saneamiento en carreteras o en campo abierto.

La policía revisaba vehículos para evitar que los rohingya lleguen a pueblos cercanos en un intento por controlar una situación caótica.

"Hay instrucciones de la primera ministra para tratar a los musulmanes rohingya respetando los derechos humanos”, dijo A.K.M. Iqbal Hossain, un responsable policial. "Como vienen muchas organizaciones privadas y sociales a repartir ayuda, a veces estalla el caos (...) La escala de la crisis humanitaria se entiende aquí. Es muy difícil mantener el orden, pero lo estamos haciendo”.

Los refugiados comenzaron a llegar desde el estado birmano de Rakhine luego de que un grupo insurgente rohingya lanzó ataques contra puestos de seguridad gubernamentales el 25 de agosto, lo que llevó al ejército de Myanmar a lanzar “operaciones de limpieza” para expulsar a los rebeldes. Los que huyen describen ataques indiscriminados por parte de las fuerzas de seguridad y de turbas budistas.

Según el gobierno de Myanmar, cientos de personas fallecieron, en su mayoría “terroristas”, y 176 de las 471 aldeas rohingya han sido abandonadas. Myanmar insiste en que son los insurgentes rohingya y los propios refugiados quienes destruyen sus casas, pero no ofreció pruebas que respalden su afirmación.

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